Operación Regalos

Por ada el 04 diciembre 2012 en Familia | Psicología | Reflexiones | Sociedad

Ha llegado el momento. Quien más quien menos, ya está pensando en los regalos de este año. Además de en los malabarismos económicos para no decepcionar demasiado( sobretodo si hay pequeños de por medio), en cómo soprender sin arriesgarnos demasiado.

Empieza la búsqueda. Y para ello existen diferentes estrategias. Está la de la “inspiración” en la que nos sumergimos en un centro comercial ” a ver si veo algo para (tal persona)” y nos abrimos a cualquier opción.

Y luego hay personas que yan han decidido a priori  el qué y luego van a por el dónde y a qué coste. O bien definen al menos un perfil mínimo  o el ámbito en el que van a buscar ( algo de deporte, algo para la casa,…)

También hay quien  seis meses antes ya han tomado nota de algún ” tengo que comprarme ...” o “ cómo me gustaría tener…” y lo guardan como si de un as en la manga se tratase .

No quiero olvidarme de los regalos de moda que salen cada año , entre artilugios de cocina, para hacer café o cacharros electrónicos que salen al mercado premediatadamente poco antes de Navidad.

Por otro lado,  está la importancia que le damos a “acertar”. Hay personas entre las que me incluyo para las que significa un auténtico reto cada año, multiplicado por el número de personas a las que toca regalar. Y esto sin repetirse, lo que exige también un esfuerzo de memoria. Buscamos en ocasiones un equilibrio perfecto entre el regalo “práctico”+”bonito”+”original” . Y siempre asequible, claro . Muchas veces separamos ese ideal en  tres pequeños regalos, cada uno de los cuales tiene  una de esas características.

Pero lo más difícil es saber qué es lo que más ilusión le haría a alguien como regalo. Estoy segura de que muchas personas me sorprenderían. A veces no tiene que ver con nuestros intereses, aficiones o personalidad, sino con experiencias que han quedado muy lejanas en el tiempo, o con algo que nosotros mismos no nos atrevemos o no nos permititmos salir a buscar .

Cuando hacemos un regalo o alguien no sólo le estamos demostrando que hemos estado dispuestos a dedicar un dinero y un tiempo a ellos, sino también hasta qué punto les conocemos y en qué medida hemos estado atentos y hemos sabido captar  sus intereses, deseos y necesidades reales.

 

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3 Responses

  • El gran problema, de nuevo este año al igual que los anteriores, está en las familias con niños en las que ha habido un brusco descenso de las capacidades económicas.

    Serán muchos los padres que este año tengan que enfrentarse al dilema de endeudarse aún más o hacerle a sus hijos muchos menos regalos de lo que están acostumbrados a recibir. Aunque tal vez lo sensato sería esto último, debe ser durísimo explicarles porqué “este año los Reyes han traido pocas cosas”.

    Imagino que, como en muchísimas otras cosas, parte de la solución puede estar en la imaginacion: el sustituto de ese juguete tan caro pueden ser vales o invitaciones a fiestas o excursiones, o un cuento en el que el niño sea el protagonista, o una aventura mágica por algún rincon de la naturaleza… tal vez al principio el niño se decepcione un poco, pero llegado el momento, tal vez viva una experiencia vital mucho más persistente en el tiempo que lo que hubiera durado ese juguete.

  • David Arturo says:

    Regalad vuestra presencia. Vuestra calidad de conciencia.

    Empiezo a pensar que quién se ve atrapado en los compromisos de regalar y ser regalado en periodos por tradición marcados tiene grandes incertidumbres con respecto a la calidad de sus propios sentimientos y la naturaleza de sus relaciones. ¿Por qué creéis que debéis regalar?. ¿Por qué creéis que queréis regalar?. Recapitulad vuestras vidas y descubriréis como asimilasteis el patrón, que tal vez, no os pertenece, más lo hacéis inercialmente vuestro para luego, por momentos, sentiros molestos con él y dedicar tiempo a “reflexionar” sobre si regalar o no regalar, o a quién, pros y contras y demás. Puede ser más sencillo.

    Por otro lado, no entiendo muy bien qué utilidad tiene la evolución de los conocimientos de la psique humana, o la generación de cursos de salud emocional, si no los aplicamos en ser libres y eludir y cancelar contratos que no nos llevan más allá de repetir el mismo ritual claro oscuro cada año. Un día tomé una decisión: hacer “regalos” sólo en sentido de prestar apoyo allí donde realmente es necesario y no intermediar mis gestos de afecto por aparataje material. El resultado: claridad creciente.

    Mis palabras son hoy mi regalo. Daros libertad y afecto no intermediado por objetos. ¿Qué mejor regalo?

    • Ada says:

      Pienso que cada persona sabe por qué regala. Para mí pueden transmitir el mismo tipo de sentimientos una palabra de apoyo y un retrato hecho a mano . Se trata de lo que signfica para nosotros, sea un objeto físico, un acto o una palabra. Esto es muy diferente de los regalos de compromiso , comprados en el aeropuerto o a última hora,que casi siempre corresponden a las mismas categorías ( perfumes, complementos, artículos de papelería y poco más) y más impersonales que personales.
      Creo que lo importante no es qué regalas o por qué lo haces, sino qué quieres expresar con ello .

      Gracias por regalarnos tu palabras David . Un saludo y felices fiestas



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