Parece una tontería, pero te has parado a pensar lo raro/a que se siente uno/a cuando te cancelan un plan que se supone que te iba a ocupar toda la tarde o la mañana , y te lo cancelan unas horas antes: Y ahora que ya me había organizado el día, qué hago en este tiempo sobrante? Ya casi no tienes tiempo de planificar un cita, quedar con alguien, pedir hora para la peluquería,…

Hay personas que se bloquean, porque les cuesta improvisar y se preparan para lamentarse ante un tiempo “perdido” .Y hay para quienes el tiempo libre o la libertad para disponer del tiempo , es un regalo. Y aprovechan para darse el gusto de hacer algo con lo que disfrutar. El tiempo es lo más valioso que tenemos, más que el dinero… Y es que a diferencia de éste, que puede ir y volver, el tiempo sólo va.frog-1073426_960_720

La gente más previsora o que está más habituada a la cancelación de los planes tiene de antemano una lista de “planes B” o de actividades alternativas, de ésas que siempre decimos que haremos cuando “tengamos tiempo”. Los más profesionales y eficientes  dividen su lista en tareas según su duración ( para 10 minutos libres, 1 hora, 1 tarde,…) o anticipando que lo que hoy se cancela se realizará la próxima semana, adelantan algo que tenían que hacer más adelante para “compensar” y cubrir el hueco.

En fin, en un tiempo en el que nos esforzamos por sacarle al tiempo el 200% y hacer varias cosas a la vez, soy de la opinión de que el tiempo “nunca” es perdido. No podemos sentirnos culpables ni tenemos que dar explicaciones por que se nos vaya una tarde hablando con alguien o viendo una película porque quizá eso es lo que necesitábamos en ese momento, teniendo además la oportunidad de hacerlo.

En fin, hagan lo que hagan, disfruten con su tiempo. Que para eso es de ustedes 🙂

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace poco hablaba con una amiga que está un poco quemada con el ambiente tan tenso que se está generando en su  trabajo. Me decía que le preguntó a una compañera si ya había entregado un  informe ( sólo necesitaba ese dato, no pretendía hacer un queja )y le espetó algo así  “no, ¿por qué? ¿es que tenía que haberlo entregado ya? no he tenido tiempo..!” y más cosas en tono irritado. En el trabajo de esta chica, tras muchos cambios y problemas, la gente está “a la que salta”, y el problema ya no es ése, sino cómo reacciona a gente de alrededor.

 

Cuando vemos que alguien se comporta “a la defensiva” posiblemente tienen problemas para discriminar el nivel real de amenaza en una situación, o no consideran que tengan recursos suficientes para enfrentarse a ella.escudo

Nunca o casi nunca es algo personal, sólo filtran la información que puede suponer un peligro o un problema para ellos/as. Esto puede ocurrir de forma puntual, fruto del estrés y la presión que se genera en el ambiente. O puede que alguna persona sea de naturaleza recelosa.

 

Es fácil sentirse ofendido/a cuando se cuestionan nuestras intenciones, eso no es agradable para nadie. Y entonces tenemos dos opciones:

 

1) Responder al mismo nivel de agresividad y alimentar la espiral del conflicto ( algo así como ¡…yo sí que no tengo tiempo!)

2) Recordar que esta agresividad no va dirigida a ti, sino que te ha encontrado por el camino, y devolverle a esa persona la seguridad que le falta como si no nos diéramos por aludidos/as ( está todo bien, tranquila). Generalmente las aguas vuelven a su cauce y la propia persona se da cuenta sola de lo irracional de su actitud. Otra cosa es que lo exprese.

Y es que al final alguien tiene que mantener el autocontrol… Lo importante es que no siempre sean las mismas personas, porque se acaban desgastando; hoy tú tienes un mal día y me toca a ayudarte, mañana será al revés y así mantenemos el equilibrio.

Al igual que no siempre la mejor defensa es un buen ataque, creo que no tenemos por qué “defendernos” de de esa defensa, si no hay ningún ataque que la justifique.

Que disfruten del fin de semana 🙂

Me gustaría que vieran este vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=NbY7af01TL8      🙂

El niño no consigue su objetivo hasta que recibe el apoyo de su grupo. Lo intenta. Una y otra vez, lucha. Y aunque siempre fracasa sus compañeros creen en él y se lo transmiten.fracaso

En el trabajo, por ejemplo, ¿ es ésta  la cultura que estamos promoviendo, la de apoyar a nuestros compañeros cuando éstos tienen dificultades o miramos hacia otro lado porque ése es su problema? ” El/la  pobre… Me parece que no vale para esto…”, ” aquí hace falta una persona más rápida/resolutiva/espabilada/etc… ” Solemos oír.

El volumen de trabajo tampoco ayuda a que podamos permitirnos dedicarle a otra persona el tiempo que necesita , aplazando nuestras propias tareas,  sin que esto nos atrase de forma importante.

Incluso a veces queremos alejarnos de las personas que han fracasado , porque oíamos que para triunfar tienes que rodearte de personas brillantes, de modelos de éxito.

El miedo al fracaso o al error  en mi opinión se alimenta no sólo de las consecuencias negativas que podamos anticipar, (por ejemplo económicas  si nos embarcamos en un negocio) , sino también del gran golpe que puede suponer para nuestra autoestima. Y esto porque sabemos que el fracaso está mal visto, es algo negativo y se relaciona directamente conmigo y no con mis circunstancias o las del entorno.

Si pasas por delante de ese negocio y ves un cartel de SE TRASPASA enseguida piensas que no era buena zona, era un proyecto muy ambicioso o el sitio no era bueno. Fracasó porque se tomaron malas decisiones, porque fueron demasiado atrevidos, todo fue resposabilidad de alguien. No fue mala suerte ni la crisis y tal,…

El problema del miedo al fracaso es el miedo a la acción. No intentamos nada, por si no sale bien. Parece que siempre hay algo que perder, que no vale la pena acercarme a esa persona,  no sea que se vaya a reír de mí. Y el riesgo de que ocurra algo tan terrible para mí merece que pierda la oportunidad de que nos riamos  mucho juntos… 😉

Tenemos miedo a fracasar porque parece que el fracaso será un lastre emocional del que no nos libraremos nunca: no habré fracasado, sino que seré un/a  fracasado/a. Por tanto cualquier otro proyecto que comience también fracasará, sobregeneralizando y condenándonos a una continua profecía autocumplida.

Quizá sea el momento de aprender de otras culturas para ver el fracaso como parte un proceso, no como un resultado en sí mismo. Porque no se acaba aquí, sino que daremos otros pasos  cada vez más sólidos gracias al aprendizaje de los pasos anteriores, aunque fallidos. Y gracias a la ayuda y la confianza de los otros y a sus pasos fallidos, como el niño de la exhibición.

Buenas noches. Y buena semana 🙂

 

Hace poco hablaba con una amiga sobre su trabajo. Ella dice que allí está bien, pero lo de siempre, con mucho trabajo, y hay poca gente…  se encoge de hombros y resopla , y mira hacia abajo.

Cada vez escucho con mayor frecuencia  frases  similares. En una época en la que hay que ser competitivos, innovadores y excelentes ( no basta con ser “buenos” ) en el mundo de la empresa, sus empleados también deben serlo. Pero todos no ganan la mismo ( en el sentido extenso de “ganar”) .

La intención manifiesta desde un principio muchas veces no es contar con personal inferior a las necesidades, sino que existe una coyuntura que inicialmente lo justifica: “estamos comenzando el proyecto, según vayamos viendo incorporamos a más gente..”, o bien la persona sustituta a una baja tarda en incorporarse.

El resultado en cuanto a liquidar volumen de trabajo es el mismo : las personas, responsables de su puesto o temerosas de perderlo, asumen la carga extra de trabajo y el trabajo “sale”. O sea que a corto plazo no perdemos nada. El problema viene a largo plazo, cuando ya no se puede ir escapando y empieza a notarse el deterioro de la calidad y el desgaste del personal, que comete más errores e inevitablemente es menos eficiente. Y también  llegan las bajas ( siempre por problemas musculares, digestivos, pocas veces se trata de estrés …).pelota

A veces el problema no sólo es cuantitativo sino también cualitativo: las funciones de cada persona no están bien diferenciadas, las órdenes son confusas o cambian constantemente, y los recursos (instalaciones, medios,..) no son los adecuados para la actividad que se desarrolla. Esto también acaba generando tensiones entre compañeros/as y una  pérdida importante de tiempo.

Lo más grave es que esta situación se está normalizando; es rara la empresa cuyos/as empleados no se quejan de sentirse sobrepasados. Y aceptan esta situación, porque entienden que son ellos/as los que tienen que dar la talla.

¿Estamos creando una nueva  cultura, la de producir o lograr más con menos recursos o personas, es decir el “menos para más”? Ahí lo dejo. Es de estas cosas en las que no sé realmente si podemos cambiar algo, pero al menos… que nos demos cuenta.

Buenas noches y mucho ánimo a esos menos , que son más de lo que piensan 🙂

Hace poco entré en Internet para cotillear lo que pregunta la gente ( tengo esa fea costumbre) , y me llamó la atención que había una persona preguntando en un foro “¿Cómo se define a una persona espiritual ?¿Conoces a alguien así? Me llaman la atención este tipo de preguntas, y voy a responder a mi manera, porque conozco personas espirituales , igual que conozco personas que caminan por la calle y que se rascan la cabeza.

Lo espiritual no tiene necesariamente que ver con identificarnos con una religión o unas creencias particulares. Para mí reconocer el aspecto espiritual de nuestra existencia significa admitir que nuestra presencia trasciende los papeles habituales de trabajadores/as, padres/madres, ciudadanos/as, amigos/as, proveedores/as y consumidores/as. Que formamos parte de algo más grande e importante que todo eso y hacemos, junto con otros seres , que se mantenga un equilibrio. El equilibrio.vela

He podido comprobar lo importante que puede ser para muchos/as de nosotros/as desarrollar nuestro sentido espiritual al afrontar las pérdidas, tanto por las personas que ya no están físicamente  a nuestro lado como por los cambios que nos vemos obligados a experimentar. Las personas creyentes muestran una actitud ante el duelo totalmente diferente a aquellas que no lo son; están más predispuestas a la aceptación y a la reconciliación consigo mismos/as.

Y no se trata de creer en un Dios, entidad o institución, sino simplemente de creer, de tener Fé. Fé, precisamente como decíamos antes, en la trascendencia, bien hacia otro mundo o vida u otra forma de existir. Que también unos se refieren a  transformarse en un tipo de energía más pura, y otros reencarnarse,… no importa.

La fé en uno/a mismo/a, en lo que sabes y eres capaz de hacer  es lo que te da la confianza.  Tu realidad la formas con aquello en lo que Tú crees. Y si lo que crees te ayuda a sentirte en plenitud y a que otras personas también lo consigan, ¿quién soy yo para decirte que no es así?

El crecimiento espiritual es clave para el crecimiento físico, emocional y mental. Empezamos por preguntarnos qué es la muerte,el amor, quién soy yo,  qué está bien o qué está mal, … Ser emocionalmente adultos nos proporciona , como leía un libro, “ fuerza y estabilidad: es un ancla en el ancho mar de la vida”.

Cuanto más maduros somos espiritualmente, menos miedo tenemos a profundizar dentro de nosotros/as mismos/as y a aceptar la incertidumbre y los misterios de la vida. Porque cuanto más aprendes, más dudas aparecen, y más contradicciones. Sólo desde la espiritualidad podemos ser felices en un mundo lleno de confusión y de dolor.

Creo que hoy entre tanto ruido nos cuesta ubicar nuestra espiritualidad. Basta con entender que todos somos seres espirituales, así que reconocerlo no nos convierte en nada especial. Se trata, sin pretensiones, de mirar para adentro,  separar algunas cáscaras y observar lo que te encuentras.

Buena semana a todos/as 🙂

Hace poco veía con un amigo en la tele una broma que una chica gastaba a su pareja, despertándole con una especie de sirena . A mi me pareció un comportamiento espontáneo, quizá algo arriesgado, pero no le di mayor importancia. Sin embargo mi amigo cabeceaba desaprobando la idea ( podía haberle dado algo o darse un mal golpe,…).sillas

La forma en que reaccionamos ante lo que hacen o les ocurre a los demás dice mucho más de nosotros/as mismos/as que de éstos/as. De hecho todas las valoraciones, opiniones y comentarios sobre otras personas, que son intrínsecamente subjetivos,  no son más que un reflejo de nuestros valores, inseguridades, fijaciones e intereses.

Mi amigo no dejaba de llevar razón. Del mismo modo que  recuerdo que este chaval siempre ha sido algo aprensivo y le cuesta aceptar lo imprevisible.

Pasa algo similar con el estado emocional concreto que tenemos mientras observamos algo. No tenemos la misma impresión de alguien que nos ofrece una prolongada conversación cuando estamos relajados/as ( “cuánto tiempo sin hablar con él/ella…, qué amable”) que cuando nos pillan estresados/as porque algo nos preocupa o porque tenemos mucha prisa ( ” ¡qué tío/a tan pesado/a…!” )

¿Y cuando a alguien le pasa algo bueno?¿Cómo te sientes? Si somos empáticos, lo normal es que también nos alegremos. Cuando no es así, la envidia es una señal también de algo. Muchos/as dirán que el sentimiento cambia en función de la persona de la que hablamos, pero yo creo que depende más de cómo nos pille a nosotros/as, de cuáles sean nuestras carencias en ese momento o de cuál es la imagen que tenemos de nosotros/as mismos/as .

Y más situaciones que se nos ocurren a todos/as.

En fin, aprovechémoslas para conocernos mejor.

 

 

 

 

 

Cuando todo se vuelve complejo y nos dispersa, necesitamos volver a lo simple. Pero a veces no sabemos cómo hacerlo, tenemos que inventar algo nuevo exactamente igual a una versión anterior en lugar de simplemente recuperar y reciclar lo ya existente.

Es lo que ha pasado con el móvil Punkt MP 01, el cual venden como el móvil de la desintoxicación digital . Lo que le diferencia de los actuales móviles, smartphones en su mayoría, es que sólo sirve para llamar , recibir llamadas, enviar mensajes de texto. Ah, sí y tiene calendario y reloj. Y la batería dura mucho más. ¿ No les recuerda esto a algo? No hace tanto que yo tuve un teléfono así. De hecho aún conservo alguno que podría utilizar de nuevo.PososAnarquia_Punkt

Pero parece más legítimo invertir casi 300 euros en algo que tendríamos gratis si removiéramos un poco los cajones. Que hace exactamente lo mismo , pero es nuevo y más bonito o moderno.

Nos da miedo volver atrás. Parece que si utilizamos cosas antiguas o no usamos las nuevas nos van a mirar raro y entonces vamos a interpretar que nosotros/as también somos antiguos/as o estamos desfasados/as.

Nos identificamos tanto con nuestros objetos… y no sólo con la ropa y los complementos, … A veces los vemos como  una extensión de nuestra personalidad.

Te animo a reflexionar un poco: ¿hasta qué punto piensas que lo que utilizas o te pones te define a ti?¿ Qué precio estás dispuesto/a pagar para conservar esa coherencia?

Les deseo una semana estupenda 🙂

 

 

 

 

 

Una niña me preguntó un día :¿Cómo sabes que ya eres mayor? ¿Porque ya no puedes ser más alto/a? ¿O porque ya no tienes hora para irte a la cama?

Ante la complejidad de la pregunta, se me ocurrieron miles de respuestas posibles, pero aún no así no fui capaz de describirle lo que puede significar hacerse mayor o madurar.

Pero hay algunos comportamientos o situaciones que sólo pueden aparecer si hemos alcanzado un mínimo de madurez intelectual y emocional. Vamos, que ya no eres precisamente un/a crío/a:niño

  • Pensar a largo plazo, a más de seis meses vista. Cuando ya pensamos en las vacaciones del año que viene o en los planes de carrera.

  • Darte cuenta de que la misma música, película o los planes que antes te encantaban ya no te entusiasman. Por eso ya no hacemos botellón y nos molesta la música-tan-alta-que-no-se-puede-hablar.

  • Aceptar la responsabilidad ante un error sin sentir que por ello has fracasado. Reconocerlo de forma honesta, con la cabeza alta y afrontando sin miedo las consecuencias posibles.

  • Pensar en resultados que beneficien a todos/as y hacer pequeños sacrificios por personas que aprecias. ¿ Cómo nos vas a ir  a casa de tu madre con la ilusión que le hace verte comer su arroz?

  • Perder el interés por gustar a los/as demás o sentirte integrado/a en un grupo. Por eso ya no te “empaquetas” necesariamente para salir.

  • En lugar de sentir vergüenza, te inspira ternura y nostalgia ver las fotos de cuando eras niño/a. Y las enseñas y las compartes y buscas parecidos con más gente de la familia.

 Dicen que crecemos en cuatro planos diferentes: el físico, el intelectual, el emocional y el espiritual. Y el proceso en cada uno de ellos puede ir a ritmos diferentes.

Para mí maduramos a medida que perdemos el miedo a dejar de ser jóvenes y aprendemos a educar a nuestro/a  niño/a interior ( ojo, que todos lo tenemos) . Este año también te vas a hacer un poco más mayor, eso es así. Tienes otras 365 oportunidades para hacerte mayor… y mejor.

¡Feliz año nuevo a todos/as!.

 

 

 

 

 

 

 

Cuando empieza la cuenta atrás siempre parece que el tiempo vuela y hay que atarle de una cuerda para que no se nos escape en vano.calendario

Sin embargo, que el tiempo pase rápido no quiere decir que hayan pasado pocas cosas o poco importantes. A medida que cumplimos años pensamos que no tenemos control sobre el paso del tiempo, que pasa de largo o que hemos estado haciendo siempre lo mismo.

No tiene por qué ser así; de hecho lo que pensamos la mayor parte de las veces no es real.

Todo pueda ser que no hemos estado del todo ahí cuando han pasado las cosas… El tiempo pasa por nosotros/as, pero ¿pasamos nosotros/as por él?

Te animo a que en estos días hagas un pequeño experimento:

Trata de recordar los tres momentos más importantes o intensos para ti que hayan tenido lugar este año. Puedes ayudarte de fotos, escritos ( correos electrónicos,  redes sociales) o recordar junto a alguien. Intenta recuperarlos con fuerza . Cuanto más vívido es ese recuerdo, más presente has estado en él. Sea un momento grato o no, fue real, y ahora forma parte de ti. Agarra esos momentos con energía y quédatelos, recuerda que esto es lo que me ha dejado el 2015, lo que, de una forma o de otra,  me ayuda a crecer,  y lo que me llevo hacia el año siguiente.

Gracias por compartir ese año conmigo 🙂

Me sorprende el comportamiento de envolver regalos: como mucho dos o tres veces al año nos podemos sentar a envolver paquetes. Sin embargo, nadie se olvida de cómo hacerlo, es uno de esos aprendizajes automáticos o procedimentales ( según te pones delante de la caja el papel, te sale solo).

Otra cosa que me llama la atención es qué diferentes somos a la  hora de hacerlo. Como todas las tareas a las que nos enfrentamos, reflejan un poco de nuestra forma de ser y de nuestra actitud ante la vida.env regalos

Por lo que veo nos diferenciamos al menos en los siguientes aspectos:

– La generosidad con que empleamos papel y cinta adhesiva: hay gente que mide escrupulosamente la cantidad de papel que va a necesitar para que sobre lo mínimo, mientras que otros prefieren pasarse, aunque luego sobre. Esta diferencia podría decir algo sobre nuestro interés por ser eficientes o planificadores/as.

– La elección del papel: hay quien suele comprar algo muy neutro ( rayas, lunares, arbolitos de Navidad,..) que sirven para todo el mundo, cuando otras personas lo  personalizan, al igual seguramente que los regalos. En este último caso probablemente se trata de personas que tienden a estar muy atentas a las necesidades de los otros y empatizar con sus posiciones.

– La evitación de las arrugas : A veces, sobretodo al llegar a los extremos, el papel se arruga y se abulta. ¿ Luchan ustedes para estirar como sea el papel aún a riesgo de que se rompa o son de la filosofía de así-está-bien-total-lo-van-a-romper-igual…? Hay personas para las que la presentación, la estética, aunque sea efímera es importante, porque crea una primera impresión que marcará el recuerdo del regalo. Otras dan más importancia al  contenido que a la forma y no se paran tanto a observar los matices, creo que son más pragmáticas.

Y podríamos seguir, seguro que se les ocurren más diferencias. En fin, sea  como sea, lo importante es ser capaces de disfrutar del proceso y sentirnos satisfechos nosotros/as mismos/as con el resultado, sea el que sea. Como todo en la vida…

¡Feliz Navidad a todos/as!