Seguro que no hay nadie con quien hables más que contigo mismo/a. Ni tu pareja, ni tu padre, ni tu madre: estás harto/a  de oírte. Y esto es normal, porque eres quien tienes más cerca 😛

Nada más lejos de sonar a broma, quien primero reconoce lo equivocado/a que estaba  o que se pregunta por qué no hizo las cosas de otro modo.. eres tú.lenguaje

Y al igual que no es lo mismo oírlo a alguien que aquello no es fácil en lugar de oírle que es díficil, tampoco es lo mismo oírte a ti decir las mismas cosas.

También dicen que  no existen los fracasos , sino los resultados . No son las mismas connotaciones, porque usando la palabra “resultado” o “consecuencia” en neutro, me ahorro el feo hábito de juzgar, que es lo que realmente hace daño.

En la misma línea tampoco nos sentimos igual cuando reconocemos que somos responsables antes que culpables de algo.

El lenguaje no sólo es producto del pensamiento, sino que éste puede acabar  condicionado, distorsionado por la forma en que designamos lo que ocurre. Hay palabras a las que les hemos ido añadiendo mucha carga, mucho sentimiento, tanto positivo como negativo. Por eso unas pesan más que otras, quitando espacio y energía a ideas más provechosas.

Nos educan desde chicos/as para que seamos amables con  los demás, que nos dirijamos con respeto  ( sobre todo cuando se refiere a personas mayores que nosotros/as) y que nuestras palabras no hagan daño a otras personas y cortesía. ¿Por qué nos cuesta tanto comportarnos con nosotros/as del mismo modo?

 

 

La rabia es un sentimiento natural. Biológicamente tiene como finalidad la defensa, la protección, de nosotros/as mismos/as o de alguien de nuestro grupo. No hay que esforzarse para que no aparezca, o se elimine, sino canalizarla para que nos ayude a conseguir nuestros objetivos antes que se convierta en un obstáculo.ojorojo

Por ejemplo, cuando hacen daño a alguien que queremos, nuestro primer impulso, movido por la ira, es el contraataque,la venganza, o como quieran llamarle. Y ¿cuál es el efecto que conseguimos con esto? ¿Nos ayuda a resolver el problema, más allá del desahogo físico?

Podemos entender la rabia, la ira, como una energía, una fuerza motriz : utilizada inteligentemente puede ser dirigida a movilizar recursos, planificar, buscar información, trabajar, y por supuesto ayudar y apoyar a las víctimas.

Eso sí, los momentos en que tenemos las emociones a flor de piel no son buenos para tomar decisiones, al menos importantes. Tenemos que asegurarnos de que nuestro pensamiento estará regido por lo razonable y útil y no por nuestras emociones, que como siempre son pasajeras e irracionales.

Tengo una amiga que cuando se siente enfadada aprovecha para ordenar todo los armarios de la casa. En un momento, todo impecable :)Las actividades que requieren movimiento físico son las mejores para aprovechar la ira; hay gente que aprovecha para salir a correr o ir al gimnasio.

Recordemos que no podemos controlar nuestras emociones, las que aparecen y las que no, pero sí lo que hacemos con ellas.

 

Muchos/as estamos a punto de empezar nuestras vacaciones. Ayer martes me preguntaron en una entrevista de la radio si realmente “todos/as” necesitamos tomar vacaciones de vez en cuando, o si realmente podemos pasar sin ellas cómo hacen algunas personas.bicycle-333186_640

Parar de vez en cuando y cambiar de rutina no sólo es necesario para la salud sino que permite acercarnos a los siguientes objetivos:

  • Equilibrar la vida personal ( familiar, social,…) con la vida profesional, siendo ambas igual de importantes para nuestra salud y desarrollo.
  • Contar con un espacio y un tiempo para cultivar actividades de ocio, fuera de las laborales, que nos hagan sentir bien. El puro hacer por hacer. Cuanto más se diferencien estas actividades de las que realizamos normalmente en horario laboral, mayor descanso real para nuestro cerebro.

  • Tomar perspectiva de lo que estamos haciendo (y lo que no ) con  nuestra propia vida. Porque generalmente nos perdemos y nos distraemos en el día y a día. Y hasta que no te alejas un poco de los árboles, no consigues ver el bosque.
  • Ganar autoestima. Aunque no lo parezca, el autorrefuerzo de permitirnos poner por encima la devoción a la obligación nos ayuda a sentirnos menos hipotecados/as, más merecedores/as de placer sin castigo.

Ahora bien, dosificar el descanso y el ocio de forma inteligente no es sólo un reto sino también un arte. En mi opinión puede ser más útil repartir las vacaciones a lo largo del año que concentrarlas en un mes completo. Nuestra semana incluso  puede salpicarse sanamente de ratitos de una hora o poco más dedicados a satisfacernos a nosotros/as mismos/as. Lo mismo con los fines de semana.

Al igual que nos tomamos el trabajo con disciplina, ¿seremos capaces de hacer lo mismo con  el descanso?

 

 

Esta semana se nos ha atragantado la trágica noticia del avión estrellado en los Alpes. Andamos sintiéndonos seguros/as de nuestra integridad fíisica y de la de los/as demás, pero nada más lejos de la realidad. En cualquier momento, la vida te cambia, porque tú te conviertes en víctima inesperada de un accidente, o porque le ocurre a alguien que está muy cerca de ti.hugging-571076_640

Las personas que entran en contacto con un suceso traumático por cualquiera de estas dos vías experimentan una reacción que atraviesa varias fases. Comienza por la negación de lo ocurrido, nuestro cerebro aún no puede asimilar lo que realmente ha pasado. También podemos sentirnos aturdidos/as, conmocionados/as.

Posteriormente suelen aparecer sentimientos variables y poco predecibles, desde la rabia hacia la tristeza, o una mezcla de varios. También los patrones de pensamiento se alteran, la persona puede reexperimentar el suceso, con el conjunto de sensaciones asociadas, en forma de pesadillas o sueños vívidos.

¿ Qué medidas de primeros auxilios psicológicos podemos seguir tras vivir una crisis?

  • Hablar con otras personas sobre lo que ha ocurrido
  • Escribir durante las horas de insomnio
  • Permitirnos el sentirnos mal
  • Mantenernos ocupados/as
  • Hacer y/o pensar cosas que nos ayuden a sentirnos bien
  • Tomar pequeñas decisiones cotidianas

 

El dolor es inevitable, pero parece  más llevadero si se comprende y acompaña de la forma adecuada.

 

 

 

 

 

 

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A lo largo de la vida las personas se enfrentan a situaciones muy duras, a golpes fuertes que tienen que encajar de alguna forma.

Generalmente, las personas logran adaptarse con el tiempo a las situaciones que cambian dramáticamente su vida y que aumentan su estado de tensión. ¿Qué les permite superarlas? Seguramente han  desarrollado su resiliencia, la capacidad para adaptarse y superar las situaciones adversas, para encajar y resistir golpes sin rompernos.

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, realmente no nos hacemos más fuertes sino que nos damos cuenta de que realmente lo somos.wellness-155162_640

Hay personas que son más resistentes o resilientes que otras, vemos casos frecuentemente que nos llaman la atención de personas cuya vida  por ejemplo ha cambiado radicalmente tras tener un accidente grave y nos admiramos de cómo aún así las vemos salir adelante.

Nos parece que el tiempo nos ayuda, pero no es el paso del tiempo, sino lo que hacemos a lo largo de éste.

Se habla pues de personalidades que han demostrado ser especialmente resilientes, pero en realidad todos y todas podemos ser resilientes, es decir , es una habilidad que puede desarrollarse.

¿Cómo se desarrolla pues la resiliencia? Aquí algunas claves:

 

  1. Mantener una imagen positiva de nosotros mismos. No sólo de lo que tenemos o somos ahora, sino también de lo que hemos logrado anteriormente, porque seguramente no todo han sido fracasos. Recordar que por muy mal que nos hayan ido las cosas, hemos logrado cosas y esto porque tenemos cualidades positivas para ello.
  2. Cuidado con las expectativas. Desear lo mejor y prepararse para lo peor: el deseo de algo nos proyecta al futuro, nos anima, pero también es importante estar preparados/as para que la situación actual se prolongue en el tiempo. Por ejemplo, ante una situación de  desempleo: sé que estoy haciendo todo lo que puedo por encontrar trabajo y quiero encontrarlo, pero también soy consciente de que es posible esté bastante tiempo sin trabajar, por lo que tengo que preparar recursos suficientes para una temporada larga ( a nivel económico, organizar mi tiempo, buscar proyectos o tareas en los que resulte útil…) . Si luego es menor de lo que esperaba, estupendo, pero mejor así que al contrario…
  3. Mantener un entorno emocional positivo, rodearnos de personas que nos acepten y que nos transmitan mensajes que nos hagan sentir bien. Cuidado con exponernos a  demasiada  información negativa sobre aspectos que no podemos controlar. Puede conducir a la indefensión y a la inmovilización.
  4. Apoyarnos en otras personas, compartir con otras personas lo que nos está ocurriendo, cómo nos estamos sintiendo. Y también dedicar tiempo a preocuparnos y escuchar a los demás para mantener relaciones sanas y recíprocas.
  5. Hacer cosas que nos hagan sentir bien, ( deporte, salir con amigos/as, cine, playa )y no sentirnos culpables por ello. Todos/as  necesitamos descansar, relajarnos, disfrutar. Cuidar de uno/a mismo/a   ayuda a mantener  mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.
  6. El humor también ayuda a relajarnos y a dimensionar las cosas de otra manera, liberando la tensión. En la medida en que nos sea posible es bueno encontrar el punto de humor de los acontecimientos y buscar momentos para reírnos de nosotros/as mismos/as y de las situaciones.

Son las nueve de la mañana. O las cuatro de la tarde. Estás sentado/a frente al ordenador y no hay maldita gana de trabajar. Tu ratón se va a las redes sociales, las noticias, la agenda, …o te distraes  hablando con los compañeros o simplemente estás pensando .

Además, estamos recuperando el ritmo después del paréntesis navideño , que sin dejar daburridoe ser estresante, era diferente.

Sabes que todo eso debe terminar pronto porque hay cosas que hacer. Claro que tampoco son urgentes…

Te decides a ponerte en marcha, pero ¿ de dónde sacas la  energía?

  1. Levántante y anda. JC, nuestro primer coach  lo tenía claro : muévete, estírate un poco y aprovecha para beber un poco de agua.

  2. Piensa en cómo te sientes después de una jornada o un día bien aprovechado : satisfecho/a no? Quédate con esa sensación.

  3. Haz una lista de objetivos para hoy. Asígnales un tiempo y un horario, e incluye algún descanso.

  4. Comienza por las tareas más asequibles o sencillas para ti , en lo que vas cogiendo el ritmo. Cuando llegues a las más complejas estarás más motivado/a.

  5. Revisa con qué frecuencia te sientes desganado/a o falto/a de energía para trabajar y en qué situaciones te ocurre más . Puede que necesites valorar cómo vas de vitaminas , o quizá  el contenido de tu trabajo no sea lo suficientemente estimulante para ti o puede que  necesites más información.

Pues eso, que tengan una buena y productiva jornada 🙂

A veces me da la impresión, no sé a ustedes, de que vivimos en mundo que “vive” por nosotros, de alguna manera hemos llegado a sentirnos terriblemente limitados por nuestras circunstancias y nuestro entorno para vivir como queremos. No hacemos lo que nos apetece porque no hay tiempo, o porque no hay dinero, por mucho que me mueva no hay trabajo,…

Son percepciones que nos conducen al riesgo de dejar de tomar decisiones por nosotros/as mismos/as, por la incapacidad  porque parece que ya las toman por nosotros/as.paraguas

El locus de control es el indicador que mide hasta qué punto pensamos que nuestro destino está en nuestras manos ( interno) o en las de otras personas, entidades, organismos ,el azar … o cualquier cosa que esté fuera de nosotros ( externo ) ; qué puedo hacer y hasta dónde puedo llegar para cambiar las cosas.

En el  medio actual es fácil sentir que perdemos ese control, porque cambia muy deprisa, porque es cada vez más complejo y más diversificado.

En mi opinión la solución no está en pensar que TODO depende de nosotros, de nuestra actitud , y de la cara que le plantemos a la vida. Pero sí me parece más útil sin dejar de ser realistas el aprender a diferenciar qué parte de mi realidad depende de mi y qué parte no. Más que nada para luego pensar qué puedo hacer yo ( locus de control interno) para cambiar la situación o para sentirme mejor ( habría que ver también si tengo claro lo que quiero conseguir) y qué parte tengo que aceptar como algo que probablemente no cambiará , sobretodo para no seguir chocándome contra un muro y distribuir mejor mi energía.

Por ejemplo no puedo hacer nada si llueve fuera, y a mi no me gusta pasear con lluvia, pero puedo buscar un recurso como un paraguas para no mojarme . O adelantar para hoy la limpieza y salir otro día a la calle que sí haga buen tiempo.

A veces da miedo asumir esa parte la responsabilidad de lo que nos ocurre, que siempre, créanme , la hay , pero a la larga ayuda a encauzar el cambio y a valorar nuestras propias capacidades.

 

 

Ayer estaba con el coche en el centro de la ciudad .En una calle con un semáforo  o que dura en rojo más tiempo del habitual y en el que se concentra mucho tráfico . Todos estábamos pendientes del semáforo, como por si mirarlo más fuese a darse más prisa por cambiar de luz…

El ambiente se notaba tenso, hastiado. Probablemente muchas personas tenían prisa , o no. El caso es que no querían seguir allí, perdiendo el tiempo, sin nada que hacer. Y pasando calor.8882222678_679283d577_z

Yo también deseaba poder avanzar pronto, hasta que me dio por mirar por el espejo interior. Podía ver el rostro de la persona que conducía el coche de atrás.

Era un hombre de unos cuarenta años. No creo que se diera cuenta de que le observaba. Parecía morderse las uñas. Habia girado la cabeza hacia un lado y miraba hacia abajo. Al principio me parecía impaciente. Luego pensativo y algo triste. Tenía la frente arrugada y de repente respiró honda y lentamente .Quizá estaba preocupado por algo o se sentía cansado. El coche que llevaba era una furgoneta, posiblemente la usaba para su trabajo. Quizá se trataba de un trabajador autónomo que repasaba mentalmente los encargos que llevaba ese mes y temía cómo llegar al siguiente. O esa mañana había discutido con su pareja y no sabía como retomar las cosas … Luego miré a las personas que estaban en los coches de al lado, muy discretamente claro, sus caras, lo que hacían.

 

El caso es que el semáforo cambió y me di cuenta que yo en esos minutos me di cuenta de tres cosas:

1) Había olvidado de mi propia impaciencia . Parece que cuando en un momento de estrés o incertidumbre levantamos la vista alrededor y observamos lo que está ocurriendo en ese mismo momento ahí fuera la importancia que le damos a las cosas cambia.

2) Están pasando más cosas al mismo tiempo que lo que nos pasa a nosotros/as . La prueba de que nunca estamos solos/as ni el nuestro es el único problema.

3) Se puede aprovechar siempre el tiempo : como una mujer que sacó de su bolso un neceser y empezó a  limarse las uñas mientras esperaba . Aunque sea por imitación, de repente vemos algo que también nosotros podemos hacer para afrontar la situación, o que nos puede dar una idea.

 

Realmente la atención es algo muy flexible, podemos cambiar el “foco” cuando queramos, no siempre buscando algo en concreto, podemos dejar que la vida nos sorprenda.

 

 

Tengo un amigo que ha intentado como tres veces dejar de fumar. Está muy motivado y  concienciado de lo que perjudica  su salud y los de su alrededor  y realmente está empezando a tener problemas de salud relacionados con el tabaco, pero siempre recae. Le frustra mucho y siente que nunca va a conseguirlo.

¿Por qué si la gente está tan motivada a cambiar les cuesta tanto hacerlo?¿No dicen que hace más el quiere que el que puede? Quizá no saben cómo o sus expectativas sobre cómo iba a cambiar sus vidas no se corresponden con lo que realmente llega después.

Pensar de forma realista en los obstáculos que me voy a encontrar y en cómo afrontarlos me ayuda a aumentar mi sensación de cigarette-296713_640 (1)control sobre la situación .Realmente no puedo tener el control absoluto, pero me siento con control, y eso es lo que importa para seguir adelante con el cambio.

Para identificar los posibles obstáculos necesitamos :

  1. Conocer el entorno y conocernos  a nosotros/as  mismos/as. Por ejemplo si quiero dejar de fumar, me conviene revisar cuál es la carga de estrés que preveo en los próximos meses, tanto laboral como personal, para saber si ahora es un buen momento para empezar o si me va a costar más de lo que yo  esperaba .Por otro lado, si me conozco lo suficiente y conozco mis necesidades sabré si utilizo el hábito de fumar para aliviar el estrés o si no fumamos más en condiciones de estrés sino que fundamentalmente nos ayuda a  relacionarnos los fines de semana.
  2. Buscar una estrategia alternativa  o un recurso distinto para satisfacer nuestras  necesidades , un “plan B”. Si reconozco que fumo más cuando estoy bajo presión , iré entrenando una forma alternativa de relajarme incluso antes de empezar a abandonar el hábito . Es importante que esta conducta alternativa se  pueda realizar en las mismas circunstancias que fumar (sin salir del lugar de trabajo o sin necesitar a otras personas ) como  apretar una pelota , ver un video gracioso en internet  o aplicarnos un automasaje : es bueno probar  planes B,C,D,E … hasta quedarnos con el que nos funciona.

 Lo mismo podemos podemos aplicar  a otros cambios que afrontamos en la vida , como pasar de trabajador/a por cuenta ajena  a autónomos/as . Aquí por ejemplo podemos preveer dificultades económicas, organizativas , falta de tiempo, … por lo que puedo ir pensando en  una fuente complementaria de ingresos, personas con las que pueda compartir tareas,etc.

Por lo demás , el hueco que queda entre nuestro plan de acción y lo que realmente ocurre con sus resultados se “rellena” con confianza : en nuestra capacidad para tomar decisiones , para generar nuevos caminos y para aceptar los imprevistos.

Pasos lentos pero seguros para cambios que aunque pequeños, sean estables.

Hace poco me hablaban del caso de una chica que estaba muy preocupada porque pensaba que la iban a despedir de su trabajo. Había interpretado  varios gestos y sucesos de jefes y compañeros/as como señales de lo que iba a ocurrir.

El primer impulso para los que escuchábamos era pensar en lo exagerado de la idea y en formas de ayudarle a esta chica a comprender que muy probablemente no era eso lo que iba a ocurrir, que se estuviese tranquila.

Sin embargo alguien preguntó: “¿y si es verdad que la quieren despedir? ¿cómo podemos estar seguros de que no es real su miedo…?”adddd

Realmente, no podemos convencernos a nosotros/as  mismos/as de nada opuesto a lo que creemos. Por mucho que yo me repita que todo está bien, que no va a  pasar nada, que no existen amenazas a mi alrededor, en el fondo no puedo saberlo con seguridad y puede estar justificada mi alarma. Pero sí conozco mis propios recursos y sé que por mala que se la situación podré afrontarla, hacerlo bien, y que el que esté nerviosa/o  no impedirá que alcance mis objetivos, soy capaz de controlarme . Y en el peor de los casos, si pierdo mi trabajo seré capaz de encontrar otro (incluso mejor).

Nos dicen mucho que nos hablemos y pensemos siempre en positivo, yo prefiero los mensajes positivos y que además realmente me creo.

En todo caso podemos preguntarle  a la  persona preocupada de antes si cree que esos gestos, acontecimientos, o miradas o pueden deberse a otro motivo que no sea el de querer despedirla, si su jefa ha podido tener un mal día o está enfadada por asuntos que nada tienen que ver con ella. La ansiedad se reduce cuando podemos admitir que quizá hayan otras explicaciones, que mi certeza igual no es tan correcta como yo creo y entonces mi forma de interpretar lo que pasa a mi alrededor se vuelve más flexible, más abierta . Pero sólo en forma de posibilidades lógicas.

La realidad es que podemos controlar nuestra ansiedad tanto como podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor: con limitaciones.

La diferencia entre ser feliz o no conviviendo con la ansiedad es cuantitativa.  A partir de un nivel de intensidad puede impedirnos llevar una vida satisfactoria, pero si aprendemos a manejarla podemos vivir (no sólo sobrevivir) a pesar de ella.