Con el tiempo vamos entendiendo de forma más completa el significado de algunas palabras. El lenguaje es una trampa, y si imaginamos lo que es una “aventura”, por ejemplo, nos vendrá a la mente sólo aquellas imágenes y sensaciones que hemos asimilado relacionadas con ese concepto ( héroes de cómic, Indiana Jones, escenarios exóticos, personas jóvenes, …). Eso sin embargo no significa que una aventura sea algo más, más allá de lo que conocemos.

Por ejemplo, con el tiempo he ido matizando lo que para mí significa la cualidad de valiente.valiente

Abandonar un empleo en el que no eres feliz, y  sin alternativas inmediatas de acceder a  otro puesto o resolver tu situación económica. Decir  lo que sientes , sin miedo a lo que piensen otras personas y a cómo pueda cambiar esas relaciones. Defender una opinión que nadie comparte o impopular , … Son gestos, actitudes valientes, de personas que  se la juegan” hoy en día.

Sin embargo, ser valiente un determinado momento no implica necesariamente que actuemos de forma responsable. Cuando corremos un riesgo somos conscientes de que aparecerán consecuencias que no sólo nos afecten a nosotros, sino que pueden salpicar a otras personas a las que no hemos preguntado. Más allá de la pasión,  no todos/as estamos en las mismas condiciones de adentrarnos en nuevos proyectos o afrontar la vida siempre con valentía , porque sabemos lo que tenemos detrás.

También , al tiempo que maduramos somos más capaces de valorar los riesgos, y también menos osados/as. Todo esto se relaciona con el desarrollo de la corteza prefrontal, que permite desarrollar más recursos para autorregularnos  y tomar decisiones reflexivas.

Parece paradójico, pero realmente con la edad nos hacemos cada vez más aprensivos, somos más vulnerables al miedo , particularmente al miedo al cambio.

Particularmente pienso que todos/as tenemos derecho a sentir ese impulso  valiente  en ciertas ocasiones, porque posiblemente alimentará nuestra autoestima y el sentido de lo que somos capaces, al mismo tiempo que podemos dosificar y elegir las mejores situaciones para hacerlo, calibrando costes y beneficios.

 

 

Hace unos días asistí a un cumpleaños. Todo fiesta, y risa y felicitaciones y abrazos… 🙂

Reconozco que disfruto con la alegría de los cumpleaños.

 

No obstante, reconozco ahora también que nuestra cultura está  llena de contradicciones: los cumpleaños son motivo siempre de celebración, felicitamos ( esto es, deseamos felicidad) a las personas que cumplen aniversarios de vida y les deseamos que cumplan muchos más…Sin embargo, ahí estamos todos invirtiendo tiempo , dinero y energía en parecer más jóvenes de lo que somos realmente.birthday-cake-757102_960_720

En este momento habrá que abrir el debate sobre qué significa para nosotros la edad, además de un número o una medida de existencia. Hay personas que relacionan determinadas edades con etapas en las cuales debemos de haber logrado determinadas metas o tareas vitales, son guiones a veces muy rígidos.

Y hay quien tiene miedo a envejecer porque relaciona las arrugas con enfermedad, pérdida de la belleza, debilidad, muerte o pérdida de la “utilidad” para la sociedad. Según lo que más valoras tiras más hacia uno o hacia otro. Y no digamos nada cuando llega la jubilación…

Seamos honestos: por mucho que escuchemos eso de que como los vinos mejoramos con los años, pienso que si realmente no tuviéramos miedo a cumplir no dedicaríamos tiempo a cubrir canas, tapar arrugas, perder peso. Si bien puede ser que haya a quien le interese

A parte de esa leve sensación de ligero vértigo cuando dices en voz alta cuántos años tienes ( o cumples), esperando la cara, la reacción de quien te ha preguntado.No  nos sentimos igual al oír “pensaba que era menos ” o no los aparentas que cuando vemos que  nos echan más…

El miedo a la pérdida y la necesidad de aprobación son normales. Luego depende de nosotros/as la cantidad de esfuerzo que dedicamos a intentar frenar o a negar los procesos naturales. La nuestra es una cuenta atrás en vida restante, pero también una cuenta adelante en experiencias, aprendizajes, seguridad y solidez acumulados.

A lo largo de la vida las personas se enfrentan a situaciones muy duras, a golpes fuertes que tienen que encajar de alguna forma.

Generalmente, las personas logran adaptarse con el tiempo a las situaciones que cambian dramáticamente su vida y que aumentan su estado de tensión. ¿Qué les permite superarlas? Seguramente han  desarrollado su resiliencia, la capacidad para adaptarse y superar las situaciones adversas, para encajar y resistir golpes sin rompernos.

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, realmente no nos hacemos más fuertes sino que nos damos cuenta de que realmente lo somos.wellness-155162_640

Hay personas que son más resistentes o resilientes que otras, vemos casos frecuentemente que nos llaman la atención de personas cuya vida  por ejemplo ha cambiado radicalmente tras tener un accidente grave y nos admiramos de cómo aún así las vemos salir adelante.

Nos parece que el tiempo nos ayuda, pero no es el paso del tiempo, sino lo que hacemos a lo largo de éste.

Se habla pues de personalidades que han demostrado ser especialmente resilientes, pero en realidad todos y todas podemos ser resilientes, es decir , es una habilidad que puede desarrollarse.

¿Cómo se desarrolla pues la resiliencia? Aquí algunas claves:

 

  1. Mantener una imagen positiva de nosotros mismos. No sólo de lo que tenemos o somos ahora, sino también de lo que hemos logrado anteriormente, porque seguramente no todo han sido fracasos. Recordar que por muy mal que nos hayan ido las cosas, hemos logrado cosas y esto porque tenemos cualidades positivas para ello.
  2. Cuidado con las expectativas. Desear lo mejor y prepararse para lo peor: el deseo de algo nos proyecta al futuro, nos anima, pero también es importante estar preparados/as para que la situación actual se prolongue en el tiempo. Por ejemplo, ante una situación de  desempleo: sé que estoy haciendo todo lo que puedo por encontrar trabajo y quiero encontrarlo, pero también soy consciente de que es posible esté bastante tiempo sin trabajar, por lo que tengo que preparar recursos suficientes para una temporada larga ( a nivel económico, organizar mi tiempo, buscar proyectos o tareas en los que resulte útil…) . Si luego es menor de lo que esperaba, estupendo, pero mejor así que al contrario…
  3. Mantener un entorno emocional positivo, rodearnos de personas que nos acepten y que nos transmitan mensajes que nos hagan sentir bien. Cuidado con exponernos a  demasiada  información negativa sobre aspectos que no podemos controlar. Puede conducir a la indefensión y a la inmovilización.
  4. Apoyarnos en otras personas, compartir con otras personas lo que nos está ocurriendo, cómo nos estamos sintiendo. Y también dedicar tiempo a preocuparnos y escuchar a los demás para mantener relaciones sanas y recíprocas.
  5. Hacer cosas que nos hagan sentir bien, ( deporte, salir con amigos/as, cine, playa )y no sentirnos culpables por ello. Todos/as  necesitamos descansar, relajarnos, disfrutar. Cuidar de uno/a mismo/a   ayuda a mantener  mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.
  6. El humor también ayuda a relajarnos y a dimensionar las cosas de otra manera, liberando la tensión. En la medida en que nos sea posible es bueno encontrar el punto de humor de los acontecimientos y buscar momentos para reírnos de nosotros/as mismos/as y de las situaciones.

Hace poco alguien  me contaba que estaba preocupado por un amigo que , persiguiendo su sueño, se encuentra ahora junto con su familia en una situación económica muy comprometida y presionado por el banco. exito

El optimismo, la motivación, el impulso,… son la energía que hacen que arranquen los proyectos, la vida,… son necesarios y fundamentales para crear algo.

Sin embargo, sin algo de control , planificación y sin tener siempre los pies en la tierra, nos pueden conducir a decisiones arriesgadas  que no siempre nos afectan sólo a nosotros .

Por no decir la frustración que conlleva.

No podemos con todo. No es suficiente con tener ilusión ni con vencer nuestros miedos. Por mucho que nos llene ver estas frases en las redes sociales enmarcadas en una imagen.

Hay cosas en nuestra vida que podemos controlar hasta cierto punto y otras que no. El optimista inteligente sabe diferenciar ambas , para trabajar sobre lo que depende de él / ella y aceptar tal cual es , aquello que no puede cambiar.

De la misma manera que sabe hasta dónde puede jugársela : me pregunto si esta persona se planteó qué podía pasar si no podía hacer frente al  préstamo. ¿Pensó en  alternativas a esta forma de financiación : crowdfunding, compartir la inversión con otras personas,esperar a un momento en que tuviese más dinero ahorrado…?

No es momento de juzgar el comportamiento de otras personas, pero sí de hacer un par de reflexiones, porque el de este chico no es el único caso:¿ por qué nos cuesta tanto situarnos sin movernos directamente del optimismo ingenuo a la desesperanza? Y ¿Por qué ahora tenemos que ser todos/as tan valientes y tirarnos a la piscina? ¿a quién/es beneficia todo esto?…

 

 

 

 

 

 

A veces me da la impresión, no sé a ustedes, de que vivimos en mundo que “vive” por nosotros, de alguna manera hemos llegado a sentirnos terriblemente limitados por nuestras circunstancias y nuestro entorno para vivir como queremos. No hacemos lo que nos apetece porque no hay tiempo, o porque no hay dinero, por mucho que me mueva no hay trabajo,…

Son percepciones que nos conducen al riesgo de dejar de tomar decisiones por nosotros/as mismos/as, por la incapacidad  porque parece que ya las toman por nosotros/as.paraguas

El locus de control es el indicador que mide hasta qué punto pensamos que nuestro destino está en nuestras manos ( interno) o en las de otras personas, entidades, organismos ,el azar … o cualquier cosa que esté fuera de nosotros ( externo ) ; qué puedo hacer y hasta dónde puedo llegar para cambiar las cosas.

En el  medio actual es fácil sentir que perdemos ese control, porque cambia muy deprisa, porque es cada vez más complejo y más diversificado.

En mi opinión la solución no está en pensar que TODO depende de nosotros, de nuestra actitud , y de la cara que le plantemos a la vida. Pero sí me parece más útil sin dejar de ser realistas el aprender a diferenciar qué parte de mi realidad depende de mi y qué parte no. Más que nada para luego pensar qué puedo hacer yo ( locus de control interno) para cambiar la situación o para sentirme mejor ( habría que ver también si tengo claro lo que quiero conseguir) y qué parte tengo que aceptar como algo que probablemente no cambiará , sobretodo para no seguir chocándome contra un muro y distribuir mejor mi energía.

Por ejemplo no puedo hacer nada si llueve fuera, y a mi no me gusta pasear con lluvia, pero puedo buscar un recurso como un paraguas para no mojarme . O adelantar para hoy la limpieza y salir otro día a la calle que sí haga buen tiempo.

A veces da miedo asumir esa parte la responsabilidad de lo que nos ocurre, que siempre, créanme , la hay , pero a la larga ayuda a encauzar el cambio y a valorar nuestras propias capacidades.

 

 

Como algunas partes del cuerpo, hay emociones que no nos gusta mostrar públicamente porque sabemos que están mal vistas . Sin embargo por ello no dejan de estar ahí y de ejercer su función.

Ahí está la envidia: cuando criticamos con fervor a alguien , muchas veces nos encontramos ante un reflejo de lo que nos gustaría ser o tener y ( creemos)  que no hemos alcanzado. Sentimos que si las cosas le salieran mal a esa persona , en el fondo nos alegraríamos un poquito porque  sentiríamos menos inferiores, nuestras carencias son ahora las que pasarían a un segundo plano.envidia

¿Por qué  a pesar de que otros  se dan cuenta a nosotros/as  mismos/as nos cuesta tanto reconocer que sentimos envidia ( y no vale lo de la envidia “sana”, que al final es lo mismo)? ¿Lo tenemos asociado a actitudes patéticas o a malas personas? Hemos aprendido tan  bien lo que debemos sentir y no lo que no que ya ni ante nosotros/as mismos/as reconocemos nuestros propios sentimientos.

Personalmente me parece  curioso que mientras la sociedad actual nos conduce a competir y por tanto a compararnos y a medir nuestra valía en relación a la que vemos en  los demás,   por otro lado los valores morales de esa misma sociedad nos empujan a rechazar  estos sentimientos : porque está mal, porque no debemos sentir la envidia cochina, sucia, perversa.

Al final,la envidia, como las demás emociones ( la vergüenza, el deseo, la ira, …)  no son buenas ni malas, ninguna. Realmente son pilotos, señales de algo: de nuestras inseguridades, complejos, miedos o necesidades , que todos/as las tenemos. Podemos aprender de ellas y utilizarlas a nuestro favor, para mejorar y para conocernos mejor . Pero ante todo nos conviene  reconocerlas y aceptarlas , ante nosotros y ante los demás, sin miedo a que nos juzguen o a juzgarnos nosotros mismos/as.

 

 

Tengo un amigo que ha intentado como tres veces dejar de fumar. Está muy motivado y  concienciado de lo que perjudica  su salud y los de su alrededor  y realmente está empezando a tener problemas de salud relacionados con el tabaco, pero siempre recae. Le frustra mucho y siente que nunca va a conseguirlo.

¿Por qué si la gente está tan motivada a cambiar les cuesta tanto hacerlo?¿No dicen que hace más el quiere que el que puede? Quizá no saben cómo o sus expectativas sobre cómo iba a cambiar sus vidas no se corresponden con lo que realmente llega después.

Pensar de forma realista en los obstáculos que me voy a encontrar y en cómo afrontarlos me ayuda a aumentar mi sensación de cigarette-296713_640 (1)control sobre la situación .Realmente no puedo tener el control absoluto, pero me siento con control, y eso es lo que importa para seguir adelante con el cambio.

Para identificar los posibles obstáculos necesitamos :

  1. Conocer el entorno y conocernos  a nosotros/as  mismos/as. Por ejemplo si quiero dejar de fumar, me conviene revisar cuál es la carga de estrés que preveo en los próximos meses, tanto laboral como personal, para saber si ahora es un buen momento para empezar o si me va a costar más de lo que yo  esperaba .Por otro lado, si me conozco lo suficiente y conozco mis necesidades sabré si utilizo el hábito de fumar para aliviar el estrés o si no fumamos más en condiciones de estrés sino que fundamentalmente nos ayuda a  relacionarnos los fines de semana.
  2. Buscar una estrategia alternativa  o un recurso distinto para satisfacer nuestras  necesidades , un “plan B”. Si reconozco que fumo más cuando estoy bajo presión , iré entrenando una forma alternativa de relajarme incluso antes de empezar a abandonar el hábito . Es importante que esta conducta alternativa se  pueda realizar en las mismas circunstancias que fumar (sin salir del lugar de trabajo o sin necesitar a otras personas ) como  apretar una pelota , ver un video gracioso en internet  o aplicarnos un automasaje : es bueno probar  planes B,C,D,E … hasta quedarnos con el que nos funciona.

 Lo mismo podemos podemos aplicar  a otros cambios que afrontamos en la vida , como pasar de trabajador/a por cuenta ajena  a autónomos/as . Aquí por ejemplo podemos preveer dificultades económicas, organizativas , falta de tiempo, … por lo que puedo ir pensando en  una fuente complementaria de ingresos, personas con las que pueda compartir tareas,etc.

Por lo demás , el hueco que queda entre nuestro plan de acción y lo que realmente ocurre con sus resultados se “rellena” con confianza : en nuestra capacidad para tomar decisiones , para generar nuevos caminos y para aceptar los imprevistos.

Pasos lentos pero seguros para cambios que aunque pequeños, sean estables.

Hace poco asistí a una conferencia. Cuando alguien  del público quiso intervenir algunas personas se quejaron sucesivamente porque hablaba muy bajo y acabó reconociendo mientras le daban un micrófono
: “Lo siento, estoy un poco nervioso y me cuesta hablar más alto, lo voy a intentar”.  Con la mayor naturalidad del mundo.

Somos humildes cuando:AKG_D_1200E

– Reconocemos nuestros errores y  limitaciones sin sentir amenazada nuestra  autoestima. Incluso nos reímos de ellos.

– Tenemos  una visión realista del entorno y de los demás.

– Ayudamos a que los demás resalten su propio valor. Cuando trabajas en equipo, el resultado que consiguen los demás también es tu resultado.

– Aceptamos que nuestra “verdad” no es la única posible y que todos /as pensamos que llevamos razón.

 Creo que llevamos mucho tiempo recibiendo mensajes de que tenemos que sobresalir, si es sobre otros mejor,  hacer ver a los demás todo lo que valemos, que nadie se de cuenta de nuestros defectos o fallos,… Sin embargo valoramos menos la humildad .

Cuando alguien es capaz de reconocer ante otros que se ha equivocado al elegir zapatos, que no sabe qué significa una palabra o que no se le da bien cocinar, estamos ante una persona con una autoestima sólida, porque no tiene miedo a ser humilde, sabe que nadie en ese momento tiene motivos reales para formarse una impresión negativa sobre ella. Y si es así, lo acepta, no pasa nada. 

 ¿Qué diferencia hay entre una actitud humilde y tener baja autoestima? Las personas con un concepto de sí mismo deteriorado  tienden a describirse de forma negativa y global ( mira que soy torpe que me he caído …), que no es lo mismo que ser específico con el error que hemos cometido o aquello que se nos ha escapado ( creo que no calculé bien dónde tenía que apoyar el pie ). Además las primeras transmiten  que no pueden hacer nada para cambiar lo que son, mientras que los/as que cuentan  con una autoestima sana distinguen cuál es su nivel de responsabilidad sobre lo que les ocurre, por lo que sienten que pueden controlarlo.

“Para ser grande primero tienes que aprender a ser pequeño. La humildad es la base de toda verdadera grandeza” .

No es fácil mantener la motivación cuando estamos en una carrera de fondo:  una formación profesional  o una  carrera universitaria, buscar empleo, consolidar una empresa,…

Lo más seguro es que nos tropecemos con frecuencia, por falta de experiencia, porque nuestras expectativas no eran tan realistas, por impaciencia,… o por mala suerte ( no todo lo podemos controlar) .Y volver a levantarse cuesta.

A veces hay que mirar más al fondo para recordar porqué seguimos ahí. No se trata de que los árboles no nos dejen ver el bosque, es que también hay que apartar un poco las ramas para que nos llegue la luz .800px-Flickr_cc_runner_wisconsin_u

La motivación significa tener y man-tener un motivo, un objetivo final, una meta. La vida de las personas tiene que estar dirigida a un fin, hacia realizarnos a nosotros/as  o hacia  realizar algo no sólo para nosotros sino sabiendo que también pertenece a los demás. Cuando parece que ya no vale la pena, que no compensa, necesitamos recordarlo y proyectarnos ” hacia ese ideal, hacia lo que realmente queremos y sabemos que podemos conseguir o en lo que queremos convertirnos.

Mientras tanto para no morir en el intento:

  1. Cuídate. Estamos trabajando. Todos/as. Necesitamos cargar las pilas. Piensa en lo que bebes, lo que comes, lo que descansas y lo que te hace sentir bien porque de todo eso depende la energía que te hace moverte
  2. Organízate. Pero de la forma más realista y exacta posible. Ten disciplina , establece objetivos intermedios que sepas que puedes cumplir. Comprométete.
  3. Prémiate por tus pequeños logros, ya sea una llamada para una entrevista, un nuevo contacto, un día sin fumar o un examen aprobado. También te lo mereces.
  4. Rodéate de personas que te apoyen, aunque no comprendan muy bien  tu proyecto . Busca también personas en tu situación pero no sólo  para compartir cuánto os cuesta sino para intercambiar  información  y ayudaros mutuamente.
  5. Disfruta del camino. Independientemente de que lo consigas o no, lo trabajado ya es un mérito y un enriquecimiento . Tu aprendizaje  y tu constancia ya merecen reconocimiento. Y estoy segura de que muchas personas de tu alrededor también lo valoran y te admiran por ello. Recuerda que lo justo no es premiar los resultados, sino los esfuerzos.

Y ahora continúa. Con la cabeza alta, con ilusión y con esperanza. Si tienes que detenerte un poco para orientarte mejor y tomar aliento, hazlo, no pasa nada. Pero no te salgas del camino, cada vez estás más cerca.

Ayer hice un pequeño juego con un grupo de personas: mientras debatíamos sobre un tema, uno de nosotros/as mantenía una brazo levantado sujetando un vaso de agua. Le di instrucciones a esa persona de que no bajara el brazo hasta que se le indicara. Tod@s seguimos hablando, testigos del esfuerzo de esta persona, que nadie más hacía.

El debate se extendió y tras unos minutos vi que la persona “bandera” había bajado el brazo. “Ya no podía más…”, se justificó.brazo

Ante esta demanda de mantener un sobreesfuerzo durante un tiempo indeterminado las personas pueden responder de varias formas:

  1. Como en este caso, “mantienen el tipo” hasta llegar a un límite, hasta que ya no pueden más . Tienen muchas dudas sobre la importancia de lo que están haciendo y se sienten algo ridículos. Cuando bajan el brazo están enfadados y piensan que han perdido el tiempo.
  2.  No van a contradecir la orden, así que soportan el dolor lo que haga falta. Cuando por fin pueden descansar el dolor aún así se mantiene en el tiempo, no se recuperan espontáneamente. También puede que se quejen del esfuerzo que se han visto obligados a hacer por el bien del grupo.
  3.  Bajan el brazo rápidamente porque no están dispuestos a realizar un esfuerzo innecesario por un estúpido juego. No están dispuestos a sacrificarse , quizá porque no se sienten implicados ni motivados para la tarea, así que invierten el esfuerzo mínimo.

El sacrificio moderado cultiva el espíritu, y en muchos momentos tendremos que movilizar recursos y hacer esfuerzos importantes para conseguir las metas con las que nos hemos comprometido o superar situaciones adversas, ahí está la resiliencia o resistencia de las personas. Si no actuaremos como  los individuos del tercer grupo.

Sin embargo, cuando mantenemos un sobreesfuerzo prolongado más allá de nuestros límites, ya sea sobrecargándonos de trabajo, manteniéndonos dentro de un conflicto, o luchando contra algo que está fuera de nuestro control,  el organismo comienza a agotarse y se enferma. ¿Por qué unas personas llegan a esto y otras no? Dependerá de nuestros valores  de respeto a las normas, la obediencia, del nivel de valoración de las propias necesidades frente a las de los demás y de las creencias acerca de pedir ayuda, decir que no, o de la imagen que queremos dar a los otros. También entran en juego la necesidad de aprobación o el miedo al rechazo. En cualquier caso, en parte somos responsables de nuestro propio estrés lo cual también significa que podemos hacer algo (flexibilizando nuestras actitudes, cambiando nuestra forma de percibir el mundo, replanteando necesidades, sobre todo tomando conciencia de qué estamos experimentando…)  para evitar sentirnos mal. Nosotros/as  decidimos si el esfuerzo vale o no la pena.