Hace poco hablaba con un compañero que colabora con un grupo de personas cuidadoras. La mayoría de estas personas son mujeres al cuidado casi permanente de padres, madres, hermanos o parejas con autonomía limitada o dependientes.

Las personas que se dedican principalmente a cuidar a otras, con las que conviven generalmente, viven sometidas a un alto estrés y lo que es más importante, de forma continuada. Someterse de forma permanente a las necesidades, demandas, cambios de humor y frustraciones de otra persona puede ser realmente desgastador con el paso del tiempo. Entre los casos de procesos tumorales o enfermedades coronarias asociados a un estrés a largo plazo es frecuente encontrar a cuidadores/as  de personas dependientes.red-40805_640

Ante este efecto en la salud y las dificultades de la sociedad para apoyar e integrar el cuidado de las personas dependientes y su entorno (hay que tener en cuenta el doloroso fracaso de la Ley de Dependencia) aparece el interés por los cuidados de cuidador  y las estrategias de autocuidado.

Hoy lo que  me gustaría es  hacer cinco simples preguntas a aquellas personas que se dedican a la admirable tarea  de cuidar de otros:

  1.  ¿Eres cuidador/a principal o cuidador/a único/a?
  2. ¿Crees que tienes derecho a tener un tiempo para ti? ¿Lo haces?
  3. ¿Crees que tienes derecho a pedir ayuda? ¿Lo haces?
  4. ¿Piensas que lo que tú haces  es un trabajo como el de otra persona (fontanero/a, profesor/a, etc)?
  5. ¿Quién o qué eres tú además de cuidador/a?
Cuidar de otros/as empieza por saber cuidar de uno/a mismo/a. Y el cuidado de los demás es asunto de todos/as.

Ayer se celebró el primer día Mundial del Cerebro. Me llama la atención que fuera el primero, siendo lo revelante que es este órgano en nuestras vidas y existiendo ya un Dia Mundial del Corazón y del Pulmón ( bueno más bien de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva).brain-in-hand-717339-m

Creo que aún hoy en día por algún motivo nos cuesta ver al cerebro como un órgano, aún con el continuo desarrollo de las neurociencias. Aunque  los factores psicosociales siempre están presentes influyendo en su funcionamiento, el cerebro es un órgano que se alimenta, se desarrolla y también se enferma, dando como resultado un comportamiento alterado.

Al igual que nos duele una pierna y por eso no  la podemos mover bien, dentro del cerebro se genera un dolor, a veces un dolor emocional que hace que no podamos levantarnos de la cama. El cerebro también puede enfermarse, y entonces puede hacer falta un medicamento , igual que con la pierna, para que el dolor no te impida hacer tu vida normal, además de cambiar hábitos y estilos de vida como parte del tratamiento.

Hay que cuidar el cerebro, también porque puede determinar lo que ocurre con otros órganos: ¿qué pasa si yo decido fumar o no? ¿y si decido dejar de comer? ¿Cómo terminarán mis pulmones, mi estómago, mis órganos? Las decisiones dependen de expectativas, emociones, creencias,… que al final están determinadas en gran parte por recuerdos y sensaciones que están grabadas en nuestro cerebro.

Además, en la medida en que cuidamos nuestros órganos prevenimos que aparezcan los problemas. La dieta, el descanso, el ejercicio físico y la posible contaminación externa afectan al funcionamiento y al desarrollo del cerebro igual que ocurre con los demás órganos. Por su parte el cerebro va a requerir cuidados específicos como proporcionarle de vez en cuando emociones positivas e interacción con otras personas.

Y de la misma manera que entreno mis músculos para que se mantengan ágiles, flexibles y resistentes, también puedo entrenar mi cerebro para generar mejores respuestas, aprendiendo cosas nuevas (un idioma, una receta de cocina, un deporte,…) pidiéndole un poco más para resolver problemas, calcular, imaginar o relacionar conceptos.

Me quedo con el lema del Día Mundial del Cerebro 2014 : “Nuestro Cerebro, Nuestro Futuro” Más teniendo en cuenta que en la sociedad productiva el trabajo es cada vez más mental, utilizamos más el cerebro y menos las manos, así por la cuenta que nos trae, cuidemos nuestro cerebro como nos gustaría que él nos cuidara a nosotros.