Hace poco hablaba con un compañero que colabora con un grupo de personas cuidadoras. La mayoría de estas personas son mujeres al cuidado casi permanente de padres, madres, hermanos o parejas con autonomía limitada o dependientes.

Las personas que se dedican principalmente a cuidar a otras, con las que conviven generalmente, viven sometidas a un alto estrés y lo que es más importante, de forma continuada. Someterse de forma permanente a las necesidades, demandas, cambios de humor y frustraciones de otra persona puede ser realmente desgastador con el paso del tiempo. Entre los casos de procesos tumorales o enfermedades coronarias asociados a un estrés a largo plazo es frecuente encontrar a cuidadores/as  de personas dependientes.red-40805_640

Ante este efecto en la salud y las dificultades de la sociedad para apoyar e integrar el cuidado de las personas dependientes y su entorno (hay que tener en cuenta el doloroso fracaso de la Ley de Dependencia) aparece el interés por los cuidados de cuidador  y las estrategias de autocuidado.

Hoy lo que  me gustaría es  hacer cinco simples preguntas a aquellas personas que se dedican a la admirable tarea  de cuidar de otros:

  1.  ¿Eres cuidador/a principal o cuidador/a único/a?
  2. ¿Crees que tienes derecho a tener un tiempo para ti? ¿Lo haces?
  3. ¿Crees que tienes derecho a pedir ayuda? ¿Lo haces?
  4. ¿Piensas que lo que tú haces  es un trabajo como el de otra persona (fontanero/a, profesor/a, etc)?
  5. ¿Quién o qué eres tú además de cuidador/a?
Cuidar de otros/as empieza por saber cuidar de uno/a mismo/a. Y el cuidado de los demás es asunto de todos/as.

Antes que nada, pedir disculpas por el retraso. Sé que es posible que miles de pares de ojos se hayan decepcionado al no encontrar ayer  la nueva entrada como cada martes… 🙁

Me llegó una carta de una ONG con la que colaboro para agradecerme mis aportaciones y para sugerirme una  aportación extra durante la  Navidad. 

Probablemente han captado que los corazones de la gente están más accesibles durante estas fechas, que culturalmente es la época de ser buenos/as y pensar en los demás.

Valoro cualquier acto de solidaridad en cualquier momento y lugar, e incluso motivo. Pero me preocupa que limitemos el pensar en los demás a una ocasión al año.

Lamentablemente , las desgracias , enfermedades e  injusticias que hay por ahí repartidas no acaban cuando recogemos los adornos navideños ni cuando quitamos el árbol. Eso lo sabemos . Y sienta igual de reconfortante ayudar durante esta época que durante otro momento del año.

Entonces por qué muchos años ¿sólo nos acordamos de esto en Navidad( si nos acordamos)? Pienso que  intervienen aquí entre otros , claro, dos procesos psicológicos que me parecen particularmente interesantes:

Por un lado, la pura asociación entre contextos y actitudes o comportamientos reforzada con la repetición a lo largo del tiempo : verano = vacaciones, septiembre = vuelta al cole, navidad=ayudar a los demás.

Por otro, la responsabilidad diluida entre la masa : “¿por qué tengo que ayudar yo? Si yo no ayudo, habrá otras personas que ayuden…”Alguien en apuros puede quedarse sin ayuda en medio de un montón de gente. En serio que ocurre. A parte del ” y si me miran raro? y si mi ayuda es contraproducente?”

 

En fin, creo que  somos capaces de ver el mundo de forma mucho más amplia, así como  las  relaciones y consecuencias que se generan dentro de él. Podemos tomar decisiones personales conscientes y comprometernos con las causas con las que nos identifiquemos , independientemente de lo que vemos o leamos o lo que haga la colectividad.