Hace poco vi una película ( espectacular por cierto) cuya historia giraba en torno a la rivalidad de dos pilotos de carreras. Llegado un momento la motivación de ambos para correr era mantener o arrebatar un título de Campeón, y parece que dedican todos sus esfuerzos en esto.

Podemos ver la situación de competitividad como una amenaza para nuestra imagen: alguien puede llegar a ser mejor que nosotros en algo y arrebatarnos nuestra posición ante otras personas, nuestro estatus. O también puede significar un motivo para no acomodarnos, para seguir aprendiendo, trabajando, mejorando . Al mismo tiempo que luchamos Porsche_race-Car_Engelhart_3072_origpara superar el resultado de otros/as  estamos trabajando para superar nuestros propios resultados, para mejorar o no estancarnos.

Pero esto implica un cierto malestar o inquietud que nos remueva y nos movilice y , también un sacrificio o un esfuerzo que no siempre es agradable.

Del mismo modo que ocurre con la valoración  de la competitividad, nos han ayudado a ver el sacrificio o el sufrimiento como algo negativo, frente al confort y el bienestar . Sin embargo un poco de sacrificio cultiva el espíritu y nos ayuda a descubrir lo fuertes que somos y de lo que somos capaces.

Podemos darle a lo que sentimos el papel que elijamos. El dolor no es agradable , pero sirve como señal para indicarnos que algo falla, que algo hay que cambiar. Y con esto nos podemos referir tanto al dolor físico como al dolor emocional.

Necesitamos fijarnos en nuestros competidores no para que nos inspiren miedo, sino para medirnos a nosotros/as mismos/as y para observar qué podemos aprender .