Hace unos días asistí a un cumpleaños. Todo fiesta, y risa y felicitaciones y abrazos… 🙂

Reconozco que disfruto con la alegría de los cumpleaños.

 

No obstante, reconozco ahora también que nuestra cultura está  llena de contradicciones: los cumpleaños son motivo siempre de celebración, felicitamos ( esto es, deseamos felicidad) a las personas que cumplen aniversarios de vida y les deseamos que cumplan muchos más…Sin embargo, ahí estamos todos invirtiendo tiempo , dinero y energía en parecer más jóvenes de lo que somos realmente.birthday-cake-757102_960_720

En este momento habrá que abrir el debate sobre qué significa para nosotros la edad, además de un número o una medida de existencia. Hay personas que relacionan determinadas edades con etapas en las cuales debemos de haber logrado determinadas metas o tareas vitales, son guiones a veces muy rígidos.

Y hay quien tiene miedo a envejecer porque relaciona las arrugas con enfermedad, pérdida de la belleza, debilidad, muerte o pérdida de la “utilidad” para la sociedad. Según lo que más valoras tiras más hacia uno o hacia otro. Y no digamos nada cuando llega la jubilación…

Seamos honestos: por mucho que escuchemos eso de que como los vinos mejoramos con los años, pienso que si realmente no tuviéramos miedo a cumplir no dedicaríamos tiempo a cubrir canas, tapar arrugas, perder peso. Si bien puede ser que haya a quien le interese

A parte de esa leve sensación de ligero vértigo cuando dices en voz alta cuántos años tienes ( o cumples), esperando la cara, la reacción de quien te ha preguntado.No  nos sentimos igual al oír “pensaba que era menos ” o no los aparentas que cuando vemos que  nos echan más…

El miedo a la pérdida y la necesidad de aprobación son normales. Luego depende de nosotros/as la cantidad de esfuerzo que dedicamos a intentar frenar o a negar los procesos naturales. La nuestra es una cuenta atrás en vida restante, pero también una cuenta adelante en experiencias, aprendizajes, seguridad y solidez acumulados.

Cuando somos pequeños, queremos ser “grandes”. Cuando nos hacemos mayores, nos gustaría ser más jóvenes. Pocas personas se identifican con su edad actual, o estamos esperando momentos vitales mejores o echamos en falta los que ya pasaron. Otras personas en lugar de disfrutar de la juventud que tienen ahora viven con miedo a perderla ( como si de ellos/as dependiera…).

Dosis Diarias, de Alberto Montt

Dosis Diarias, de Alberto Montt

Sólo nos damos cuenta de lo mayores que somos cuando ver cumplir dieciocho o veinte años a nuestros hijos o sobrinos y podemos recordar cómo era nuestra vida  a esa edad. Porque realmente nuestra edad nos permite muchas veces hacer prácticamente las mismas cosas que esos chavales .

Miramos hacia atrás y siempre podíamos haber hecho más cosas, haber exprimido  más el momento. No es que tenga que ser así, es que nos resistimos a aceptar que ya pasó esa oportunidad y lo que nos quedan son las posteriores.

Y cuando ya la edad nos limita para algunas cosas también nos abre oportunidades para otras: ya sea para enseñar a otros porque sabemos más y hemos vivido más que otros/as o para darnos permiso a sentirnos cansados/as.

Pienso que todas las edades y momentos se viven de forma diferente, que no mejor ni peor y es importante que sea así para que realmente nos sintamos “crecer”. ¿La edad que mejor te sienta? Si tú quieres, la que tienes ahora 🙂 .