Volví de Kenia hace una semana.

Viajar sirve para empezar a comprender cómo evolucionan o cómo se queda la huella de una época. Cómo, siendo diferente su historia, clima y economía, su gente también es diferente a ti. Aunque no en  todo ; también me gusta viajar para encontrar aquello que nos une . Lo que tenemos todos en común procediendo de diferentes culturas debe ser lo que define al ser humano ¿No? Y los rasgos  que reconocemos como “humanos” ( somos así de pretenciosos) en los animales debe contener la esencia del ser social. O del animal, según se mire. Simplemente por lógica.

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Nanyuki (Kenia)

Kenya como otros países , realmente resulta contradictoria  en cuanto a su desarrollo. Las infraestructuras son muy austeras: no hay tren, menos aún metro, y las carreteras claman a gritos mejoras básicas. Sin embargo allí me subí por primera vez en un transporte colectivo con wifi y un montón de cargadores para enchufar  y cargar móviles, cámaras,… Parece que Kenya se hubiese subido con prisa al tren del desarrollo para poder absorber las necesidades del turismo, por ejemplo. Si bien la tecnología también tiene un papel importante , siendo un país importante en la producción de componentes electrónicos.

Eso sí, el dinero no se queda allí. Como pasa con el dinero de las explotaciones agrícolas ( las de las plantaciones de esa deliciosa piña, por ejemplo). Parece que Kenia, igual que otros países de Africa, no hubiese dejado de ser una colonia. Si no de la corona británica, de las empresas multinacionales.

Porque se nota enseguida la herencia inglesa. Tiene sentido, porque Kenia se independizó en los años sesenta, hace relativamente poco. Se conduce por la izquierda, los enchufes son los de tipo británico, se desayuna baked-beans y casi todos los keniatas tienen nombres ingleses (!).

Pero la herencia que más intimida es la de la guerra. Cualquier policía, guardia de los parques o miembro de un cuerpo de seguridad que te encuentras lleva uniforme militar, y además va armado, como mínimo con una porra. La sensación al cruzarte con ellos o cuando te dejan pasar, es si no de miedo, de inquietud. También pasamos por delante de muchas escuelas militares, como si hubiese interés actual en mantener la tradición.

Kenya ahora vive en gran parte del turismo. Por mi experiencia es un turismo de calidad y confort, te sientes seguro/a en todo momento y se esfuerzan por adaptarte a ti. Como sucede en otras zonas, puedes sentirte muy turista cuando tienes que regatear e intentan con cierta insistencia sacarte propinas. A parte de eso, Kenia es una oportunidad muy interesante para explorar formas d comunidad diferentes. También recomendable volver de Kenia y ver de nuevo Memorias de África para localizar paisajes 🙂


Voy  a reconocerlo sin pudor: ayer me colé en una casa ajena (  y tengo testigos ). Caminaba por el barrio de Vegueta (Gran  Canaria) el domingo. Al ser un casco histórico, está llena de casas enormes y antiguas con un patio interior suntuoso y hasta fuentes,… Y esta vez por lo que fuera la puerta ( gran puerta) estaba abierta.
Cuando me di cuenta estaba junto a la fuente, Quería devorar con la vista todo lo posible porque presentía que tenía poco tiempo. Alguien bajaba las escaleras. Y como se trata de una casa toda de madera, todos sus tablones retumbaban por igual por lo que no sabía de dónde venía el sonido. Así que no sabía hacia dónde mirar y sólo habían dos opciones : quedarme allí y pensar algo qué decir a la persona desconocida ( “desconocida “fuera de su casa, claro ) o salir corriendo. Mientras tanto el corazón se me salía por la boca, sudaba sin tino y casi temblaba en una situación tan tremendamente estimulante.
Se dice que esto es “sentirse vivo” : la risa, el sexo,tirarse de un puente o en paracaídas , el riesgo,… los tenemos para estimularnos,para segregar la famosa adrenalina , una hormona que se produce en la glándula suprarrenal ( esto es , unas bolsitas por encima de los riñones )y que  hace  que de forma inmediata se nos abran los bronquios, el corazón bombee mucho más fuerte y los músculos se contraigan. Todo lo necesario para tan sólo dos respuestas posibles en una situación límite : enfrentarnos a alguien/algo o huir. Ambas cosas lo más rápido posible.
Y a nivel psicológico lo vivimos como mezclas de dolor/miedo y placer/diversión. Es el mismo efecto que se consigue con ciertas drogas estimulantes. Y algunos/as se enganchan .¿Será también una droga?

Lo que está claro es que nadie le deja indiferente el subidón 😉