Hace poco me hicieron un bonito regalo: el último disco de Sole Giménez ( la recordarán por ser vocalista del grupo Presuntos Implicados). Parece que al volver a escuchar algunas canciones años más tarde , las comprendo mejor que antes.

Cuando somos niños/as pensamos que todo, incluyendo los amigos, va a durar siempre. Luego, con el amigastiempo,unido a la distancia , sin darnos cuenta nos alejamos de esas personas. Y no es que dejemos de quererlas, es que a medida que nosotros cambiamos y maduramos también cambian nuestras preferencias, afinidades, valores, … y buscamos ambientes distintos en los que vivirlas. Es un proceso inevitable y necesario el de la evolución personal.

En cierto sentido, es positivo comprobar que no tenemos los mismos amigos que antes, porque eso significa que nosotros/as hemos avanzado.

Aún así yo tengo la gran suerte de conservar tres amigas de la infancia. Los lazos que se mantienen durante tantos años , superando obstáculos, se hacen muy resistentes.  Pero sabemos que ya no somos las niñas que fuimos, somos tres personas distintas que se han reencontrado como personas adultas y que han creado una amistad diferente.

Respecto a los/as que se nos quedaran atrás, ya se sabe: tal vez si tú y yo queremos, volveremos a sentir aquella vieja entrega… Los niños/as o chavales que perdieron el contacto pueden retomarlo ahora como adultos. Como personas “desconocidas” las cuales comparten recuerdos muy tempranos. Que eso con pocas personas se puede compartir…

 

 

El estado de ánimo es realmente variable. Discretos estímulos pueden hacernos reír o llorar en  cuestión de segundos, si  bien también depende del nivel de sensibilidad de cada persona.

A veces es uno de los canales más directos hacia las emociones es el auditivo. Los matices sonoros  de una frase, el sonido de una llamada de teléfono o un timbre son suficientes para sorprendernos , ponernos nerviosos/as , alegrarnos o deprimirnos.
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Hay una asociación entre un sonido  y una expectativa, un recuerdo o un miedo.

La música por sí misma tiene un gran potencial para evocar estados emocionales y dirigir la energía . Bien sea por sí misma, por el ritmo o por el contenido de la letra : optimista, derrotista , sugerente ,… Los/as niños/as ( por cierto hoy es el Día Internacional del Niño/a ) aprenden enseguida instrucciones a través del ritmo o el tono de la música : cuándo relajarse, moverse , u observar.

Del mismo modo que los olores, hay canciones que nos transportan a épocas o  momentos diferentes de nuestra vida, no porque sepamos que pertenecen a ese período musical, sino porque se han almacenado en nuestra memoria dentro del pack canción+situación o escena ( sitio en el que estábamos , personas que nos acompañaban, …) + emoción de ese momento+otros estímulos ( olores, temperatura, luz,...) Desde que recuperamos uno de los componentes del pack vienen enseguida todos los demás.

En mi opinión, hay que utilizar  la música como un recurso que esté de nuestra parte. Quedarnos con canciones con cuyo mensaje nos identifiquemos realmente. Si estamos alegres, que lo celebre con nosotros/as, si estamos tristes, que sea música  no nos deprima aún más, sino que nos acompañe, como un/a  amigo/a.

La música es movimiento y el movimiento es vida.