Si escuchamos esta frase, las expectativas de que algo haya salido mal depende de la cara de la persona que nos la dice y de su tono de voz . Aún no sabemos lo que es , pero sí sabemos que no nos va a gustar.

A veces se nos acota un poco la imaginación cuando la frase viene acompañada de un «sobre el coche» , «sobre el examen», o «sobre la operación».

A nadie le gusta recibir malas noticias, aunque unos las encajen mejor que otros, pero tampoco debe ser fácil darlas. Todos tenemos miedo de mar malas noticias, porque cuando damos buenas noticias a otros , la alegría de los demás te salpica, pero cuando son malas la rabia o el malestar también, quieras o no.

En un estudio de Beatriz Villa López en la revista Nure Investigación en el 2007 ( Recomendaciones Sobre cómo comunicar malas noticias )analizaban los miedos que experimentan los médicos a la hora de dar una mala noticia a pacientes y/o sus familiares. También proponen pautas para facilitar el proceso. Lo pueden leer aquí http://www.nureinvestigacion.es/FICHEROS_ADMINISTRADOR/PROTOCOLO/pdf_protocolo_31.pdf

Creo que en muchos aspectos se puede aplicar también a la vida cotidiana.

Al ser uno/a mismo/a el que transmite el mensaje, tenemos miedo de causar dolor, aún cuando nosotros no somos responsables de lo que ocurre. También nos da miedo sufrir con la persona, el contagio emocional del que hablábamos antes. Y luego está el riesgo de que quiera «matar al mensajero» ( ¿y si la toma conmigo?).

Sobre lo que generalmente ayuda tener en cuenta para no añadir más malestar al que aparecerá necesariamente ( tengan en cuenta que  aquí yo he añadido de mi propia cosecha en base a mi experiencia profesional y personal):

1) Cuidar el espacio físico en el que vamos a dar la mala noticia. Encontrar un lugar tranquilo e íntimo, que no haya interrupciones en lo posible. Yo incluiría, según la gravedad del asunto, que haya un asiento cerca y nada que pueda utilizarse como arma en un momento dado, y a ser posible en persona, para controlar mejor la comprensión, la reacción y las necesidades de la persona

2) A veces es bueno preguntar para confirmar  qué sabe la persona que va a recibir la noticia sobre el tema en cuestión: si le han llegado informaciones previas, si le han llamado de algún sitio,…

3) Si nos ven muy alterados las personas pueden anticiparse incluso a cosas más graves de las que realmente han ocurrido.  Cuidado con empezar de forma muy genérica ( » Es sobre tu hermana!«), mejor precisar : « es sobre la visita de tu hermana»

4) A medida que damos la información , ir asegurándonos de que la persona comprende lo que le vamos explicando. A veces los nervios nos bloquean y decimos que «sí» mecánicamente. Si es necesario , pedirle a la persona que explique lo que acabamos de decir.

5)  No sabemos cómo puede reaccionar una persona justo después de recibir una mala noticia , nos pueden sorprender incluso aunque los conozcamos: después de decirle a alguien que el arreglo de su coche va a salir carísimo lo  mismo puede gritar,  que llorar o reírse. Cada persona expresa lo que siente como puede o como sabe hacerlo.

Hay médicos incluso que les recuerdan a las personas que reciben la mala noticia de que tienen su permiso y tienen derecho  para reaccionar como les salga , como si les da por reírse . Se trata de reacciones normales a situaciones anormales.

Lo mejor es esperar a que la persona se desahogue, no intervenir en ese momento sino cuando nos hayamos asegurado de que se ha tranquilizado lo suficientemente como para poder escucharnos. Y sobretodo no personalizar la reacción : la persona no está enfadada con nosotros sino con lo que le ha ocurrido.

Espero que no tengan muchas cosas que decirme  esta semana..;)