Ha llegado el momento. Quien más quien menos, ya está pensando en los regalos de este año. Además de en los malabarismos económicos para no decepcionar demasiado( sobretodo si hay pequeños de por medio), en cómo soprender sin arriesgarnos demasiado.

Empieza la búsqueda. Y para ello existen diferentes estrategias. Está la de la “inspiración” en la que nos sumergimos en un centro comercial ” a ver si veo algo para (tal persona)” y nos abrimos a cualquier opción.

Y luego hay personas que yan han decidido a priori  el qué y luego van a por el dónde y a qué coste. O bien definen al menos un perfil mínimo  o el ámbito en el que van a buscar ( algo de deporte, algo para la casa,…)

También hay quien  seis meses antes ya han tomado nota de algún ” tengo que comprarme ...” o “ cómo me gustaría tener…” y lo guardan como si de un as en la manga se tratase .

No quiero olvidarme de los regalos de moda que salen cada año , entre artilugios de cocina, para hacer café o cacharros electrónicos que salen al mercado premediatadamente poco antes de Navidad.

Por otro lado,  está la importancia que le damos a “acertar”. Hay personas entre las que me incluyo para las que significa un auténtico reto cada año, multiplicado por el número de personas a las que toca regalar. Y esto sin repetirse, lo que exige también un esfuerzo de memoria. Buscamos en ocasiones un equilibrio perfecto entre el regalo “práctico”+”bonito”+”original” . Y siempre asequible, claro . Muchas veces separamos ese ideal en  tres pequeños regalos, cada uno de los cuales tiene  una de esas características.

Pero lo más difícil es saber qué es lo que más ilusión le haría a alguien como regalo. Estoy segura de que muchas personas me sorprenderían. A veces no tiene que ver con nuestros intereses, aficiones o personalidad, sino con experiencias que han quedado muy lejanas en el tiempo, o con algo que nosotros mismos no nos atrevemos o no nos permititmos salir a buscar .

Cuando hacemos un regalo o alguien no sólo le estamos demostrando que hemos estado dispuestos a dedicar un dinero y un tiempo a ellos, sino también hasta qué punto les conocemos y en qué medida hemos estado atentos y hemos sabido captar  sus intereses, deseos y necesidades reales.