Hace poco hablaba con un amigo sobre cuáles son las mejores formas de demostrar y compartir afecto con los demás. Me decía que transmitimos verdadero afecto cuando somos capaces de entregar toda nuestra atención en un momento determinado a la otra persona. Algo aparentemente tan sencillo pero que cuando nos ponemos es más complicado. No sólo por los distractores externos ( móviles, wasap, ruidos, interrupciones,..) sino también por todo lo que está ocurriendo en nuestra cabeza, aquellas preocupaciones, tareas que tenemos pendientes o pensamientos que aparecen sin que sepamos por qué.800px-Conversation_at_Wikimania_2010_1

Sin embargo intenten recordar cómo se sienten ustedes cuando alguien les escucha con plena  atención, y responde como si no existiera nada más en ese momento, estando presente, aquí y contigo.  Como dice Thich Nhat Hanh, al hablar de El  Verdadero Amorcuando amas a alguien quieres hacerle feliz(. ..)quizás le compremos  algo, le cocinemos  algo sabroso, o le escribamos un poema .. pero la cosa más preciosa que puedes  regalarle  a la persona que amas no es algo que puedas comprar con dinero,  es tu verdadera presencia (…)¿Cómo puedes amar si no estás ahí?”

Pero no podemos estar con los demás si no sabemos estar con nosotros mismos, en conexión con lo que sentimos, con lo que nos ocurre, con nuestra propia respiración. Y es cuestión de entrenamiento, de cambiar hábitos mentales y reeducar nuestro cerebro.

Intenta centrarte en cada cosa que haces ( reduce la atención “multitarea”), disfruta plenamente de cada sorbo o bocado, concéntrate de vez en cuando en cómo respiras,y “chequea” de vez en cuando  qué sentimientos predominan en ti y qué quieres hacer con ellos.

De dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro: cuando consigues estar más presente no sólo lo notas tú. De la misma forma que cuando cambia tu relación contigo mismo/a también cambia tu relación con los demás.

 

 

 

El enamoramiento es un estado emocional , una forma de sentirnos en un momento determinado en el que predomina la alegría o más bien la euforia condicionado por la presencia o la idea de otra persona.

El enamoramiento es diferente del amor. Todos sabemos que los primeros meses , años de las relaciones son especialmente intensos, hay un gran deseo, nos volvemos obsesivos /as con la persona de la que nos enamoramos, porque pensamos en ella a todas horas, nos sentimos realmente felices, radiantes, no podemos evitar sonreír.

En esta entrevista contestamos a la inquietudes de los oyentes sobre las relaciones amorosas por Internet y proporcionamos algunos consejos para conseguir pareja o establecer nuevas relaciones :

Ada prieto – 13-02-2014 (2)

 

 

* 19/02 / 2014 : Corregimos  un error por el cual se insertó archivo diferente al anunciado, el de la derecha l es el correcto,  disculpen las molestias.

Desde hace un tiempo estoy preparando junto con otras personas una pequeña obra de teatro amateur de contenido social . No sé si ganaremos algún dinero con ello ni si vendrá mucha gente a vernos, pero disfruto con el proceso, es divertido e interesante y además me siento realmente comprometida.

Me estoy dando de cuenta de que , a medida que maduramos , necesitamos sentirnos implicados en proyectos, metas, que tengan un sentido para nosotros, es decir, que se identifiquen con nuestros valores personales, sean cuales sean. Los valores de algunas personas se refieren a la cooperación, la honestidad o la justicia.Para otras, lo más importante es  la sostenibilidad, la conservación de la naturaleza o la convivencia. Hay quienes dirigen los esfuerzos de su vida a aumentar su riqueza económica o a hacerse famosos/as, lo cual es igual de respetable siempre que no interfiera en que otros trabajen por sus propias metas.teatro_blog

Podemos implicarnos en proyectos educativos, culturales, ambientales, sociales o políticos. Más grandes o más pequeños. Profesionales o no. Hay  quien se implica intensamente en identificar el proceso reproductivo del ornitorrinco hembra mientras otros crean nuevos partidos políticos , colaboran con una ONG , planifican un viaje o crean una nueva empresa . No importa de qué se trate lo importante es qué te hace sentir cuando trabajas en ello, independientemente de las recompensas económicas o externas o los propios resultados.

Si vas a buscar tu proyecto, te ayudará tener en cuenta esto:

1) Busca tus valores, es decir, qué es para ti lo realmente importante . Y elige un proyecto que sea coherente, que vaya en la línea de esos valores.

2) Piensa qué tienes que ofrecer a los demás ( TODOS tenemos algo que ofrecer)

3) Si vas a colaborar con otras personas, trata de que estén al mismo nivel de compromiso que tú y recuerda que sus ideas son igual de importantes y valiosas que las tuyas. Rodearse de otras personas con las mismas metas que tú  siempre ayuda a aprender cosas: si quieres llegar rápido, camina solo/a. Si quieres llegar lejos,busca compañía. Pero tienes que estar preparad@ para trabajar en equipo y compartir decisiones.

4) Define unos objetivos e intenta  ser constante. Pero no te exiges más allá lo que puedes dar , porque puedes frustrarte : lo importante es seguir ahí.

Trabajar y sacrificarnos ( un poco) por aquello en lo que creemos no sólo es una alimento para el espíritu sino que nos ayuda a confirmar realmente si es esa meta  la que nos importa o si lo realmente importante para nosotros va por otro lado, cosa que , créanme , pasa muchas veces. Y cuando conocemos realmente aquello en lo que creemos, nuestros valores , estamos un paso más cerca de conocernos a nosotros mismos.

La compañera Inmaculada Ponce nos explica en esta entrevista algunas claves comunicativas y emocionales para mantener una relación de pareja satisfactoria:

Espacio Abierto – 06-02-2014

El otro día hablaba con una amiga que se queja continuamente de que su familia le pide favores continuamente ( para compañarles  a sitios, cuidar de sobrinos, hacerles recados,…) . Esto me hizo pensar en cuántas  veces nos sentimos presionados u obligados a acceder a los deseos de los demás, favores que nos piden, dar la razón sin estar convencidos, permitir situaciones o comportamientos que no nos gustan,… Y accedemos a sus peticiones sin  tener obligación alguna, por lo que nos convertimos en cómplices de un posible abuso, también somos responsables por no decir que “no”.

¿Por qué nos cuesta tanto a veces? Si nos damos cuenta la mayoría de las veces hay muchos miedos detrás :

1)  Tenemos miedo a un posible  conflicto : Si sabemos que negarnos va a generar una situación problemática para nosotros, generalmente tendemos a ceder. Pero rechazar una conducta no significa rechazar a una persona , con lo que el conflicto, que es proceso natural,  se limita a un solo aspecto  y puede resolverse aisladamente negociando .

2)    -No nos queremos arriesgar a que nos rechacen. Sobretodo en la adolescencia es muy importante este miedo y puede tener mucho poder, con lo que a muchos jóvenes les puede conducir a conductas de riesgo ( consumo de drogas, embarazos no deseados,…)

3)   No queremos hacer que otra persona se sienta mal . Lo que es mejor conocido como culpa. Nos imaginamos lo que el otro va a sentir si nos negamos. Nosotros no sabemos cómo lo va a tomar en realidad la otra persona, pero nos dejamos guiar por aquello que imaginamos que va a sentir, y si eso que imaginamos no resulta agradable, preferimos no hacerlo pasar por eso. 

4)   Sentimos que no tenemos derecho a negarnos a nada : Esto generalmente es un problema de autoestima, en donde damos por hecho que las necesidades del otro son más importantes que las nuestras, y en cuanto nos piden algo, inmediatamente las hacemos de lado lo nuestro para atenderlos.

Hay muchas personas que no saben decir NO. Como consecuencia, acumulan muchos sentimientos de rabia, culpa y baja autoestima.

Para aprender a decir “no” podemos seguir estas pautas:

1. Pregúntate si lo que te están pidiendo es algo que tu realmente quieres hacer. Piénsalo detenidamente, no te dejes llevar por el impulso de decir “si”. Observa si TU realmente deseas hacerlo o no, independientemente de los deseos o las expectativas del otro.

2. Tómate tu tiempo antes de responder. No des una respuesta en ese momento, di algo como: “déjame pensarlo y te digo al rato”, o “tengo que verificar si no tengo otros compromisos, pero te confirmo mañana”. Esto te va a ayudar mucho a observar con calma si lo que te están pidiendo es algo que tu quieres hacer o no.

3. Pregúntate si tienes el tiempo para hacerlo. Muchas veces no es que no queramos complacer al otro, simplemente no tenemos el tiempo. Evalúa tus prioridades y si decides que puedes dedicar algo de tu tiempo al otro sin afectar tus proyectos, adelante. De lo contrario, es mejor decir “no”.

4. Puedes buscar un punto medio. Tal vez no quieras hacer exactamente lo que te piden pero si estás dispuesto a buscar un acuerdo en el que ambas partes ceden un poco, vamos a negociar. Di “no”, pero propón otra alternativa. Puedes decir algo como: “mira, hoy no puedo ayudarte con eso pero si no te es muy urgente, mañana sí tendría una hora para ayudarte”.

5. Si vas a decir “no”, sé honesto y amable. Lo mejor es decirle al otro que no podemos porque tenemos otros asuntos pendientes, sin tener que entrar en detalles, y decírselo de la manera más amable y con seguridad, que al decir “no”, no te sientas mal de decirlo. Se trata de que puedas decir “no” con la seguridad de que es tu decisión y de que tienes todo el derecho de negarte. Aquí es importante hablar en primera persona y  tener en cuenta los sentimientos de la otra persona para minimizar el daño en lo posible.

UN PEQUEÑO TRUCO: Existen diversas técnicas para decir NO, pero una de las más eficaces cuando el otro se pone muy insistente es la Técnica del disco rayado: Consiste en repetir un pequeño argumento y el NO, una y otra vez, manteniendo la calma en todo momento.

No entraremos en discusiones, ni haremos caso a las provocaciones que nos puedan hacer. Tampoco daremos más razones ni justificaciones.

Insistiremos en repetir nuestro argumento y el NO, una y otra vez, hasta que la otra persona quede convencida o, por lo menos, se dé cuenta de que no va a conseguir nada con su insistencia.

 

 

Los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante para la persona celosa.Los celos  reflejan inseguridad en la relación . Las personas  que se muestran celosas con frecuencia  con una persona o con varias, suelen tener una baja autoestima y ser personas muy dependientes.

En el  Mostrador de Ezequiel hablamos sobre cómo relacionarnos con personas celosas y cómo afrontar nuestros propios celos:

 

Ada prieto – 30-01-2014

Hace poco hablaba por teléfono por la calle y necesitaba desesperadamente apuntar algo pero no encontraba un bolígrafo . Alguien que había a mi lado se dio cuenta y me lo ofreció. Sentí en ese momento tal gratitud que le hubiese dado lo que me hubiese pedido a esa persona…

El bolígrafo ( que escriba ) en la mesa , los pañuelos en el coche, los chicles en el bolso,… son cosas que en sí mismas tienen relativamente poco valor, pero éste puede aumentar enormemente en el contexto apropiado.aguafria

En el lugar y en el momento apropiado, podemos sentir que cualquier cosa puede ser necesitada vitalmente para salir adelante, en la medida en que satisface una necesidad o resuelve un problema . Es la situación en la que , en mitad de una playa abarrotada de gente, muy lejos de la zona de las tiendas y con un calor que hace sudar hasta  a tus pensamientos , matarías por una botella de agua fría. Cuando en general este objeto pasa desapercibido para nosotros.

Las personas con vista comercial saben esto, por eso nos encontramos con chavales que venden esas botellas de agua, refrescos y polos a precios poco habituales. Y la gente los compra.

En el plano emocional, no recibimos igual un “gracias ” o un achuchón en un estado normal que en un momento de sequía afectiva. Los gestos, las palabras, las acciones tienen el valor con el que son recibidos. A veces la empatía consiste en conocer cómo nos ven los demás en función de lo que necesitan o están predispuestos a ver.

Al final, el valor de las cosas lo  ponemos nosotros, y nosotros dependemos de nuestras circunstancias, así que según este silogismo , el valor de todo termina de marcarlo  la realidad que lo rodea.

 

A veces cuando no estamos seguros de si hemos tomado una buena decisión nos sentimos ansiosos, inseguros, preocupados,…No estamos realmente convencido/as de si hemos tomado  nosotros  esa decisión , de cuánto hemos  valorado las consecuencias que puede tener y de si es realmente lo que nosotros  queremos  hacer.

No siempre  necesitamos dar una respuesta inmediatamente, es decir , podemos retrasar un poco ese momento para reflexionar y llevar a cabo nuestro plan de toma de decisiones.

Vamos a explicar en sencillos pasos cómo se toma una decisión con seguridad , de forma autónoma  ( sin necesidad de contar con nadie )y responsable (sabiendo las consecuencias que podemos esperar) :

 

ADA PRIETO – 28-11-2013

El otro día trataba de llamarle la atención a mi sobrino : “…o comes, o te apago la tele!” Y recordé que esa “amenaza” tal cual me la hacía mi madre a mí cuando me distraía a la hora de comer…Me salió natural, sin pensarlo y pensé que se me había quedado grabada desde hacía tiempo.

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Dentro de la familia no sólo se aprende a hablar , caminar, comportarse , sino que también aprendemos cuáles son nuestras responsabilidades, qué es el amor, qué es la lealtad y cuáles son nuestros valores. Aprendemos formas de relacionarnos y comunicarnos  con los demás , desde la dominación, desde la solidaridad, desde el apego,… bien imitando lo que vemos o aprendendiendo de los premios o castigos que vemos que reciben los que nos rodean.

La influencia de lo que traemos “de casa”  va mucho más allá de lo que imaginamos: en personas adultas, de treinta o cuarenta años , se repiten patrones y actitudes  que aplicaban sus padres y que habían observado de pequeños : el victimismo, la indiferencia, la dependencia, la colaboración,…

Esto sucede así porque la huella  familiar se cuela sin que nos demos cuenta, pensamos que crecemos, maduramos y cambiamos, pero la “marca “sigue ahí . Hasta que los hacemos conscientes  y somos capaces de salir de nosotros mismos, observarnos desde fuera y comparar lo que hacemos y sentimos nosotros con lo veíamos que hacían, sentían, y pensaban nuestros padres o personas de referencia.

Las creencias sobre el éxito, la ayuda, la amistad,la muerte, la vida, si hay que fiarse o no de otras personas, el control que tenemos sobre las cosas que pasan, y sobre nuestras propias capacidades son grabadas por esa cultura familiar  en nuestro disco duro y desde ahí condicionan el comportamiento y nuestras relaciones, o esperan latentes a que aparezca la oportunidad  apropiada.

Dentro de la familia aprendemos cosas que serán muy útiles para nuestra vida y que nos ayudarán a ser felices, pero también hay otras que en algún momento necesitaremos desaprender. Me gusta pensar que los padres se comportan lo mejor que pueden y que saben hacerlo, pero, como personas que son, también cometen errores. No pasa nada por reconocerlo. Y no estamos condenados a repetir los mismos errores aunque hayamos aprendido que esa es la forma en que tenemos que comportarnos, hacer o sentir, porque no es la única opción, sino aquella que hemos aprendido.

Me pasa  muchas veces como a  muchos/as compañeros/as de profesión : la gente de tu entorno ( familia, amigos), saben que eres psicólogo/a y por tanto esperan que por ello seas más paciente, más amable, que no te enfades o que siempre estás dispuesto/a a ofrecer consejo.

Primero decir que la formación en Psicología aporta una serie de técnicas ,conocimientos y actitudes para aplicar dentro del contexto de un tratamiento, tal y como los cirujanos aprenden a operar una rodilla. Pero ello que implica necesariamente que sus rodillas estén sanas.rodilla

Antes que profesionales , hemos sido personas tales y como otras, arrastrando nuestras experiencias , dificultades , relaciones y demás trabas que son lo que forman la personalidad.

Porque la personalidad no la determina pertenecer a un colectivo profesional determinado . Si acaso esto puede influir sobre la visión de las cosas, de los demás, de las situaciones y tampoco siempre ocurre así. Y además cada uno/a lo integra a su manera. Ante un determinado problema o conflicto enla vida cotidina, hay compañeros/as  que tienden a hacer más hincapié en la responsabilidad, personas que se fijan más en las emociones que probablemente experimenta alguien o hay quien observa con más detenimiento los efectos y las consecuencias, dependiendo de su cómo entiendan su trabajo.

En este sentido a veces los propios  profesionales nuestros peores enemigos : nos ponemos un listón muy alto y nos esforzamos por dar las respuestas asertivas o adecuadas  en cada momento y si no lo conseguimos nos culpabilizamos por ello, e incluso esto puede llevarte a sentir que eres peor profesional o que no te lo tomas demasiado en serio.

Desde mi punto de vista el rol no te hace de por sí controlar mejor lo que sientes , lo que dices o lo que haces. Simplemente y según el caso puede ayudarte a darte cuenta que lo que estás sintiendo está ahí, y de cómo te puede estar afectando. Esto lo entrenamos más que nada para poder separar los prejuicios y todo aquello que nos revuelven las personas con las que trabajamos de la auténtica terapia, porque no si no no podríamos ser obejtivos/as y se perfería la eficacia.

A fin de cuentas : si tienen amigos o familiares que pertenezcan al gremio, no esperen que,  al cerrar la puerta del despacho o al salir de su trabajo ,su comportamiento sea diferente al de cualquier otra persona, ni les reprochen que ésto no sea así ( se pueden enfadar mucho): tienen el mismo derecho a comportarse en ocasiones como personas inmaduras, egoístas, pasivas,  celosas, caprichosas o vulnerables . Y el que un amigo o conocido  les proporcionen o no un consejo “como psicólogo/a” dependerá de si él o ella considera que ha terminado o no su jornada laboral.