Antes que nada, pedir disculpas por el retraso. Sé que es posible que miles de pares de ojos se hayan decepcionado al no encontrar ayer  la nueva entrada como cada martes… 🙁

Me llegó una carta de una ONG con la que colaboro para agradecerme mis aportaciones y para sugerirme una  aportación extra durante la  Navidad. 

Probablemente han captado que los corazones de la gente están más accesibles durante estas fechas, que culturalmente es la época de ser buenos/as y pensar en los demás.

Valoro cualquier acto de solidaridad en cualquier momento y lugar, e incluso motivo. Pero me preocupa que limitemos el pensar en los demás a una ocasión al año.

Lamentablemente , las desgracias , enfermedades e  injusticias que hay por ahí repartidas no acaban cuando recogemos los adornos navideños ni cuando quitamos el árbol. Eso lo sabemos . Y sienta igual de reconfortante ayudar durante esta época que durante otro momento del año.

Entonces por qué muchos años ¿sólo nos acordamos de esto en Navidad( si nos acordamos)? Pienso que  intervienen aquí entre otros , claro, dos procesos psicológicos que me parecen particularmente interesantes:

Por un lado, la pura asociación entre contextos y actitudes o comportamientos reforzada con la repetición a lo largo del tiempo : verano = vacaciones, septiembre = vuelta al cole, navidad=ayudar a los demás.

Por otro, la responsabilidad diluida entre la masa : “¿por qué tengo que ayudar yo? Si yo no ayudo, habrá otras personas que ayuden…”Alguien en apuros puede quedarse sin ayuda en medio de un montón de gente. En serio que ocurre. A parte del ” y si me miran raro? y si mi ayuda es contraproducente?”

 

En fin, creo que  somos capaces de ver el mundo de forma mucho más amplia, así como  las  relaciones y consecuencias que se generan dentro de él. Podemos tomar decisiones personales conscientes y comprometernos con las causas con las que nos identifiquemos , independientemente de lo que vemos o leamos o lo que haga la colectividad.