Llegó el verano, y llegó el calor. El calor excesivo provoca irritabilidad,porque estamos molestos, incómodos cuando nos sudan hasta los pensamientos, y porque dormimos peor  en lo que el organismo se adapta a las nuevas temperaturas.

Además de eso no podemos olvidar que tenemos asociados generalmente (y culturalmente)  el calor con la llegada de las vacaciones-de-verano, es decir, con pasarlo bien y hacer cosas que nos gustan. Sin embargo desde que nos hacemos personas adultas  las responsabilidades que tenemos cada uno/a de nosotras no nos permiten estar todo el tiempo que hacer calor pasándolo bien, sino  que hay que seguir yendo a trabajar, cuidar de la familia, cocinar y planchar ,… cuando en ese momento nos gustaría estar  en la playa o “de vacaciones” -. Y el calor nos lo recuerda más. Y eso es lo que nos  calienta la cabeza y lo que nos irrita.

Este verano vamos a permitirnos un ratito de vacaciones-de-verano de vez en cuando para sentir que el verano también es para nosotros/as.

A veces un paseo con la fresquita , un buen helado o remojarse un poco los pies es suficiente. Siempre hay “tiempo “para disfrutar un poco.