El valor de estar ahí

Por ada el 04 diciembre 2013 en Psicología | Reflexiones | Sin categoría | Sociedad

Hace poco hablaba por teléfono por la calle y necesitaba desesperadamente apuntar algo pero no encontraba un bolígrafo . Alguien que había a mi lado se dio cuenta y me lo ofreció. Sentí en ese momento tal gratitud que le hubiese dado lo que me hubiese pedido a esa persona…

El bolígrafo ( que escriba ) en la mesa , los pañuelos en el coche, los chicles en el bolso,… son cosas que en sí mismas tienen relativamente poco valor, pero éste puede aumentar enormemente en el contexto apropiado.aguafria

En el lugar y en el momento apropiado, podemos sentir que cualquier cosa puede ser necesitada vitalmente para salir adelante, en la medida en que satisface una necesidad o resuelve un problema . Es la situación en la que , en mitad de una playa abarrotada de gente, muy lejos de la zona de las tiendas y con un calor que hace sudar hasta  a tus pensamientos , matarías por una botella de agua fría. Cuando en general este objeto pasa desapercibido para nosotros.

Las personas con vista comercial saben esto, por eso nos encontramos con chavales que venden esas botellas de agua, refrescos y polos a precios poco habituales. Y la gente los compra.

En el plano emocional, no recibimos igual un «gracias » o un achuchón en un estado normal que en un momento de sequía afectiva. Los gestos, las palabras, las acciones tienen el valor con el que son recibidos. A veces la empatía consiste en conocer cómo nos ven los demás en función de lo que necesitan o están predispuestos a ver.

Al final, el valor de las cosas lo  ponemos nosotros, y nosotros dependemos de nuestras circunstancias, así que según este silogismo , el valor de todo termina de marcarlo  la realidad que lo rodea.

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