Navidad y sillas vacías

Por ada el 10 diciembre 2014 en Familia | Reflexiones | Salud | Sociedad | Terapia

Contamos con la Navidad como una época mayormente para reunir a la familia. Por eso , cuando no es posible reunirlos a todos, porque están geográficamente muy lejos o porque ya no están, es común que se genere un vacío en la casa.

Hay personas o familias que a raíz de estas situaciones aprenden a odiar estas fechas porque les recuerdan lo que han perdido. O esperan que pasen rápido , muy rápido, como cuando te arrancas una tirita.cena

Hay personas o familias que se llenan de tristeza y a las que les cuesta un gran esfuerzo comprar y abrir regalos.

A medida que crecemos vamos acumulando pérdidas y duelos, forma parte de la propia vida . No  podemos estar peleados/as continuamente con la muerte, eso agota mucho.

Se puede vivir una Navidad sin sufrimiento. Cuando pierdes a alguien que quieres las Navidades no pueden ya ser iguales , claro que no  … sólo son simplemente diferentes.

A medida que pasa el tiempo , vivimos la Navidad, al igual que la Vida, de forma diferente. Pero no es el paso del tiempo, sino lo que hacemos en ese tiempo lo que nos ayuda a avanzar.

Sólo pensemos en cómo vivimos nuestras sillas vacías:

– Necesitamos sentir la presencia de la persona que «falta». Visibilizarla, hablar de él/ella, simbolizarla. Ayuda ver fotos, escuchar alguna canción que nos traiga recuerdos, o cocinar algo que le gustaba.

– A la larga no ayuda tratar el tema como un tabú, no hablar de quien ya no está o de las circunstancias. No por evitar que surjan  las emociones , si aparecen , las dejamos brotar como expresión sana de nuestra vivencia.

– No hay que dejar que la responsabilidad de los preparativos, cenas , etc recaigan sobre la/s misma/s  persona/s , conviene repartir las tareas de manera  que además de evitar el estrés sintamos que  hacemos algo en colaboración.

– Es posible que el duelo esté resultando demasiado doloroso o desgastador para la familia o para miembros de ella y puede ser el momento de incorporar un apoyo profesional para facilitar el proceso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 Responses

  • zoraima says:

    Esta muy bien relatado. Es sierto que llegan momentos en la vida de todos que por una cosas o otras las navidades son especiales. Yo en mi caso tuve varias cosas juntas,me separe falleció mi padre y deje la ilusión apartada pero quien me hiva a decir que cuando hacían seis años de estos sucesos cambio mi vida pues nació mi pequeño el que me volvió a ser feliz en navidad,a recordar a mi padre pero ya sin tristeza sino con nostalgia. Ese es mi pedacitos de cielo mi pequeño llena mi corazón y me a devuelto cosas que no tenía. La ilusión de mis cabalgatas y la cara de mi niño con su regalo pues con poco lo conformo, pues creo que dar mucho es marcriar y tener cosas para arrimar y coger polvo. No es necesario para ello se ofrece a centros de repartos. Aquí dejo mi opinión

    • Ada says:

      Buenos días Zoraima
      Antes que nada, muchas gracias por compartir con nosotros tu experiencia. Realmente vamos asociando los eventos como las Navidades con vivencias que tenemos, algunas tristes , pero afortunadamente también con otras más positivas afortunadamente. Como tu bien nos recuerdas, en cualquier momento pueden darse cambios que nos ayuden a recuperar la ilusión , y al final la ilusión y la esperanza es lo que nos mueve. Que pases una muy feliz Navidad 🙂



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