A veces cuando no estamos seguros de si hemos tomado una buena decisión nos sentimos : ansiosos, inseguros, preocupados,… Es difícil saber si hemos tomado la decisión correcta, por lo que el malestar no viene de que sea realmente una buena decisión , sino de hasta qué punto estoy convencido/a yo de esa decisión , de cuánto he valorado las consecuencias que puede y de si es realmente lo que yo quiero hacer. Sin embargo cuando tomo una decisión autónoma (sin necesidad de contar con
starting-the-car-1194812-m nadie) y responsable (sabiendo las consecuencias que podemos esperar) siento que lo tengo todo más atado, más bajo control.

Nos pasamos la vida tomando decisiones, a diario, unas más y otras menos importantes, pero todos son actos que dependen de nosotros/as.

Hay que tener en cuenta que a veces, sobre todo cuando se trata de hacer o no algo que nos piden, no necesitamos dar una respuesta inmediatamente, es decir , podemos retrasar un poco ese momento para reflexionar y llevar a cabo nuestro plan de toma de decisiones. También es importante reflexionar y pensar sobre nuestra decisión en un momento de tranquilidad, evitar tomar decisiones si estamos muy alterados, enfadados o asustados. Mejor antes dedicar un rato o unos días a calmarnos.

Pero ¿Cómo se toma una decisión autónoma y responsable?

En sencillos pasos cómo se toma una decisión con seguridad , de forma autónoma y responsable:

1. Definir el problema. Con este paso hay que procurar responder a la pregunta de ¿Qué es lo que  deseo conseguir en esa situación? Pongamos que se me ha roto el coche: ¿mi objetivo es conseguir otro coche o es  desplazarme para ir a trabajar? En función de cuál de estos dos considere mi objetivo plantearé diferentes alternativas para resolverlo: Si mi objetivo es poder llegar al trabajo, puedo plantearme opciones como usar la guagua o pedirle a alguien que me lleve, pero si lo que quiero es un nuevo coche descartamos lo anterior.

2. Buscar alternativas . Pongamos que yo lo que necesito es llegar al trabajo, entonces puedo (hacemos una lista):

– Alquilar un coche

– Pedirlo prestado

– Encontrar a alguien , un compañero o un conocido que me lleve

– Comprar un coche nuevo…

3 .- Ahora tenemos que evaluar cada opción, para esto conviene recoger toda la información que podamos: precio del alquiler, tiempo que voy a estar sin coche, gravedad de la avería, disponibilidad de otras personas para ayudarme,… Buscamos ventajas e inconvenientes (posibles consecuencias negativas) para cada opción. Podemos ayudarnos de las matemáticas si estamos un poco confusos/as: A cada opción le damos una puntuación positiva (0-10) por sus ventajas y otra negativa (0-10) por inconvenientes. Por ejemplo, alquilar un coche está bien porque es una solución rápida, sencilla (puntúa 7) pero es muy caro , del 1 al 10 un 9 de caro. Como 9 es mayor que 7, rechazamos la opción. Y así sucesivamente.

La opción de un ir con un compañero hace que tengamos que adaptar nuestros horarios a él/ella (5 en nivel de importancia) pero es muy económico y más rápido que el transporte público ( 8 ). Esta opción puede ser una de las finalistas .

También hay que mirar las consecuencias a largo plazo: si me compro ya un coche nuevo eliminaría casi la posibilidad de nuevas averías . En las relaciones personales: si decido no decirle a un amigo algo que no me gusta él o ella haga, ahora puede ser algo desagradable pero más adelante me voy a sentir más a gusto porque le doy la oportunidad a esa persona de corregir su comportamiento.

4.- Elegir la mejor alternativa posible. Cuando hemos descartado las opciones menos útiles y nos hemos quedado con varias buenas opciones, restamos la puntuación de los inconvenientes a de las ventajas en cada opción, y la opción que quede con un valor más alta es la solución elegida a nuestro problema.

5. Por último ponemos en marcha la solución y comprobamos si nos da el resultado que necesitamos. Si no es así, aprovecharemos la experiencia para evaluar de otra forma las opciones o inlcuir nuevas soluciones. Como pueden ver, este sistema nos vale tanto para decidir qué hago hoy de comer como para elegir unos estudios, seguir o no con una relación, montar una empresa,etc…

 

A medida que sentimos que actuamos de forma más reflexiva, con más seguridad, sentimos que tenemos más control sobre lo que pasa a nuestro alrededor, menos miedo, porque sabemos que nosotros/as  elegimos lo  que sucede.

… Al final somos energía, de ésa que desprende calor, que nos  mueve para hacer, sentir cosas y crear cosas y que se comunica de una fuente a otra.

Al margen de nuestra energía pueda cambiar de positiva a negativa o algo así, pienso que como organismos nos cargamos y descargamos de energía vital. Como las baterías de los móviles o del portátil, vamos.

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Tomamos energía de elementos físicos, como el alimento, el agua, el oxígeno. Pero también hay otras cosas en nuestro entorno que pueden hacer que sintamos que ganamos o perdemos esa energía vital. Perdemos energía no sólo cuando estamos cansados física o mentalmente, ni tampoco la ganamos siempre por descansar. Estamos perdiendo energía cuando nos falta motivación o fuerzas para continuar o para empezar algo nuevo debido al cansancio emocional acumulado.

Creo que es un ejercicio muy sano observar en el día por dónde perdemos energía y cómo la recargamos , porque también nos diferenciamos en eso : no todas las personas descargan y cargan su batería de la misma forma. En cualquier caso aquí van algunos agujeros habituales por los que se nos puede colar la energía:

  •  Conflictos con otras personas: compañeros/as o jefes/as , familia, pareja,… La energía se nos va simplemente en odiarlos, en sentir lo injustos/as que son, en  intentar cambiarles,..
  •  Preocupaciones recurrentes : lo que puede pasar (o no) . Independientemente de que hagamos algo al respecto.
  •  Los imprevistos continuos y reaccionar ante ellos de forma intensa (preocupándonos mucho).

¿Qué tienen en común todas estas situaciones?  Igual ya lo han deducido: no es lo mismo invertir energía y conseguir un resultado, que en ese caso la energía se vuelve a recargar en forma de satisfacción, que gastarla en lo inútil, porque entonces sí que la perdemos, la derrochamos.

Por otro lado, ¿qué puede cargarnos de energía?

  • Sentir el sol. En la piel, en la cara  en el cuerpo.
  • Hacer cosas que nos hagan sentir bien.
  • Compartir tiempo con personas con las que nos sentimos bien.
  • Comportarnos de forma coherente con lo que pensamos y sentimos.

Generalmente andamos tan ocupados/as que no nos damos cuenta de por dónde va nuestra  reserva  de energía, hasta que está punto de vaciarse del todo, y claro entonces cuesta más llenarla hasta un nivel suficiente como para seguir avanzando. Vigila y renueva tu energía, tú sabes cuándo lo necesitas.

 

Hoy sólo tengo una cosa clara : todo puede cambiar en cualquier momento, todo puede ocurrir y puede que no ocurra nada: en este mismo momento en que estás leyendo estoy pueden estar gestándose unos cuantos imprevistos o sorpresas para ti. La impresión que compartimos la de que todo cambia muy rápido y no saber cómo se va a comportar el mundo mañana , si vamos a ganar o perder algo que tenemos , qué es lo que nos espera… puede generarnos mucho miedo, miedo a no estar preparados/as para lo que pueda venir o a no tomar ahora las decisiones adecuadas . Y esto es lo que nos desestabiliza, nos asusta la incertidumbre , pero es que a su vez es lo que más abunda ahora. . A mi parecer no podemos luchar contra ella. Nunca ha sido posible controlarlo todo, pero menos ahora.DIGITAL CAMERA

Y  entonces ¿qué podemos hacer? Pues está claro, habrá que aprender a vivir con la incertidumbre, aceptar que no podemos dar nada por hecho. En este proceso tendremos que dar los siguientes pasos:

1) ACEPTAR LA INCERTIDUMBRE:

Vamos a imaginarnos a un ratón que está dentro de un laberinto. Ha aprendido a tomar un camino determinado para llegar a su comida. Siempre que recorre el laberinto lo encuentra en el mismo sitio, pero un día lo cambian. Pero el ratón no comprende por qué ya no está ahí y piensa “Pero si siempre ha estado ahí, cómo han podido cambiarla sin decirme nada, a lo mejor sigue ahí pero no la he visto, voy a volver al mismo sitio ,…”¿Qué creen que va a ocurrir si el ratón sigue obcecado, tomando el mismo camino día tras día? Se empezará a sentir cada vez más fatigado y morirá de hambre porque no está dirigiendo su energía a buscar otro camino para encontrar su comida.

Cuando aceptamos que las cosas pueden cambiar en cualquier momento estamos más preparados para cambiar el camino o la estrategia cuando haga falta. Porque Aceptamos la incertidumbre, nos damos cuenta de que es duro, reconocemos lo que sentimos , lo compartimos on otras personas , pedimos ayuda si la necesitamos , pero no nos “atascamos” en resistirnos , enfadarnos , y en dedicar sólo a esto nuestra energía.

2) CONFIAR EN NOSOTROS/AS

Ante los efectos de la incertidumbre sólo hay un «antídoto»: la confianza. Confiar en nosotros/as mismos/as, en nuestras capacidades para afrontar lo que pueda venir cuando tenga que venir. Tenemos que pensar en lo que hemos superado anteriormente , pensemos en nuestros mayores: si muchos de ellos han superado situaciones tan o más duras que las nuestras, por qué nosotros no? Y por cierto cómo lo hicieron? También prepararnos, por qué no, buscar información y mejorar  habilidades que nos puedan ayudar en un futuro. Pero cuidado con el perfeccionismo y con caer en la falacia de que podemos tenerlo todo controlado .

Si prestamos atención sólo a los riesgos , o a las dificultades todo parece más peligroso, más negativo, pero no olvidemos que también tenemos conocimientos, habilidades , personas que pueden ayudarnos y una cosa se compensa con la otra.

3) CUIDARNOS

Por otra parte no podemos responder a las situaciones si no nos cuidamos bien. Si no descansamos lo suficiente o si nuestra mente está continuamente llena de pensamientos y preocupaciones, estamos bloqueados, no podemos pensar con claridad. Además una mente fuerte, resistente, es aquella que se nutre con emociones positivas, haciendo cosas que nos hagan sentir bien y manteniendo satisfactorias  positivas con otras personas.

4) APROVECHAR LA INCERTIDUMBRE PARA CONOCERNOS MEJOR

La incertidumbre en cualquier caso puede ayudarnos a conocernos mejor, porque podemos darnos cuenta de a qué le tenemos miedo ( a fracasar, a que nos rechacen, a enfermar,…) , qué cosas creemos que nos hacen daño y qué nos ha marcado en nuestra historia previa, infantil y que todavía a lo mejor no hemos resuelto del todo.

También es verdad que no todas las personas son igual de vulnerables a los efectos de la incertidumbre, hay personas que tienen más tolerancia y más facilidad para aceptar retos e incluso disfrutan de ellos, mientras que otras necesitan sentir que todo es más predecible para sentirse seguras. Estas tendencias son cuestión de personalidad, pero a medida que nos exponemos a situaciones inciertas aumenta nuestra confianza porque nos damos cuenta de que podemos afrontarlas.

Éste es el momento que te  ha tocado vivir, puede que no sea el mejor , pero es el tuyo. Ahora tú decides cómo quieres vivirlo.

Hace poco hablaba con un amigo sobre cuáles son las mejores formas de demostrar y compartir afecto con los demás. Me decía que transmitimos verdadero afecto cuando somos capaces de entregar toda nuestra atención en un momento determinado a la otra persona. Algo aparentemente tan sencillo pero que cuando nos ponemos es más complicado. No sólo por los distractores externos ( móviles, wasap, ruidos, interrupciones,..) sino también por todo lo que está ocurriendo en nuestra cabeza, aquellas preocupaciones, tareas que tenemos pendientes o pensamientos que aparecen sin que sepamos por qué.800px-Conversation_at_Wikimania_2010_1

Sin embargo intenten recordar cómo se sienten ustedes cuando alguien les escucha con plena  atención, y responde como si no existiera nada más en ese momento, estando presente, aquí y contigo.  Como dice Thich Nhat Hanh, al hablar de El  Verdadero Amor » cuando amas a alguien quieres hacerle feliz(. ..)quizás le compremos  algo, le cocinemos  algo sabroso, o le escribamos un poema .. pero la cosa más preciosa que puedes  regalarle  a la persona que amas no es algo que puedas comprar con dinero,  es tu verdadera presencia (…)¿Cómo puedes amar si no estás ahí?»

Pero no podemos estar con los demás si no sabemos estar con nosotros mismos, en conexión con lo que sentimos, con lo que nos ocurre, con nuestra propia respiración. Y es cuestión de entrenamiento, de cambiar hábitos mentales y reeducar nuestro cerebro.

Intenta centrarte en cada cosa que haces ( reduce la atención «multitarea»), disfruta plenamente de cada sorbo o bocado, concéntrate de vez en cuando en cómo respiras,y «chequea» de vez en cuando  qué sentimientos predominan en ti y qué quieres hacer con ellos.

De dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro: cuando consigues estar más presente no sólo lo notas tú. De la misma forma que cuando cambia tu relación contigo mismo/a también cambia tu relación con los demás.

 

 

Las técnicas de relajacióny las de meditación son una poderosa herramienta para afrontar estados de ansiedad y nerviosismo que perturban nuestra vida.

Parece que todas las personas ansiosas necesitan aprender a relajarse, pero al igual que ocurre como otros procesos como la hipnosis o la sugestión, no todos estamos preparados de la misma manera para relajarnos.Human_stress

Hay personas incluso que generan una fobia a los ejercicios de  relajación, paradójicamente se sienten más nerviosos/as cuando intentan relajarse.

Aquí tienen mucho que ver las expectativas, la necesidad de alcanzar un rendimiento adecuado o de conseguir el objetivo propuesto.

Es como cuando intentamos quedarnos dormidos, cuanto más nos peleamos con la almohada, más vueltas damos y nos cuesta dormir ; al sueño no hay que buscarlo, ya nos encontrará él cuando estemos en las condiciones adecuadas para recibirlo ( sin tensión).

Si eres de esas personas a las que aunque lo intente no puede relajarse puedes probar con lo siguiente:

  1. No te enfades contigo mismo/a porque no puedas relajarte. Simplemente obsérvate , toma conciencia de tus sensaciones corporales, de cómo está tu cuerpo y trata de descurbir algo en ello (Cuando intento relajarme apreto más los dientes, por ejemplo)
  2. Observa si esta dificultad aparece con frecuencia o si hoy tu organismo no responde a la relajación. En el segundo caso es posible que estés demasiado ansioso/a para concentrarte, así que limítate a mantener la atención en tu respiración.
  3. Antes de comenzar un ejercicio de relajación, haz estiramientos o una actividad física que agote tu energía . De esta manera el cuerpo se relaja y es más fácil que el ritmo del cerebro sea más lento.
  4. Observa qué actividades de forma espontánea te hacen sentir más tranquilo/a, disfrutar : estar en la naturaleza, tomar el sol, escuchar música,… Ésas pueden ser formas de relajarte informalmente. Lo importante es que te sientas bien.
  5. No abuses del café o de estimulantes . Una buena dosis de vitaminas ( frutas cítricas , frutos secos,…) es suficiente para proporcionarte energía sin sobreestimularte.
  6. Intenta prestar atención a actos automatizados como respirar o andar durante el tiempo que puedas, manteniendo en lo posible la mente en blanco. No importa cuánto tiempo dures, lo importante es ser constante. La atención es como un músculo, a medida que se entrena aumenta su capacidad.

Cada persona y cada organismo es distinto. Antes de incorporar un cambio en la vida, es importante conocernos y tomar conciencia reflexivamente de nuestras auténticas necesidades. Relájate. Pero también disfruta .

A veces hasta que no llegamos a un límite no nos damos cuenta de que para ser productivos es tan importante trabajar como descansar.

El descanso pues, es, en sí mismo productivo. Y no sólo el descanso entendido como la acción de dormir, ya hablamos de esto en otra entrada ,sino también el tiempo que dedicamos a cosas que nos hacen sentir bien y que nuestra mente no entiende como «trabajo» en el sentido de que no suponen una exigencia para nosotros de un resultado determinado ( la presión es cero) y que tienen lugar en un espacio totalmente distinto de aquél en el que trabajamos. 90px-Smilie_Kissen

Además de esto, ¿cómo ayudamos a nuestra mente a recuperarse del desgaste diario acumulado?:

  1. Busca imágenes, películas  o espectáculos  que te hagan reír. Los músculos y la respiración se expanden y liberamos endorfinas, que directamente nos hacen sentir bien.
  2. Busca el sol. Te llena de vitamina D , que es fundamental para fortalecer los huesos . También se está relacionando últimamente con el estado de ánimo. No es necesario ir a la playa, basta con un paseo por el parque o sentarte en una terraza. Si es intenso, protégete con cremas o una gorra.
  3. Busca la naturaleza : campo, playa. Liberarnos del ajetreo de las calles y sus sonidos , olores, y sensaciones también los libera del estrés asociado.
  4. Practica regularmente  ejercicio físico , que fortalece tanto el cuerpo como la mente porque elimina el efecto de las hormonas del estrés.
  5. Medita. La meditación formal o informal ayuda a reducir la actividad cerebral por un momento, permitiendo al cerebro recuperarse. Si lo practicas diariametne lo notarás en que te cuesta menos concentrarte y prestar atención.
  6. Busca a más gente. Pasa tiempo con amigos conocidos sólo por compartir momentos juntos, preferentemente sin hablar de problemas o temas que nos generen preocupación o ansiedad.

 

Recuerda que si te dedicas tiempo a ti mismo/a también ayudarás mejor a los demás porque estarás en mejores condiciones. Si empiezas a mejorar la calidad de tu descanso , puedes preguntarles también a ellos/as si han notado algún cambio.

No es fácil mantener la motivación cuando estamos en una carrera de fondo:  una formación profesional  o una  carrera universitaria, buscar empleo, consolidar una empresa,…

Lo más seguro es que nos tropecemos con frecuencia, por falta de experiencia, porque nuestras expectativas no eran tan realistas, por impaciencia,… o por mala suerte ( no todo lo podemos controlar) .Y volver a levantarse cuesta.

A veces hay que mirar más al fondo para recordar porqué seguimos ahí. No se trata de que los árboles no nos dejen ver el bosque, es que también hay que apartar un poco las ramas para que nos llegue la luz .800px-Flickr_cc_runner_wisconsin_u

La motivación significa tener y man-tener un motivo, un objetivo final, una meta. La vida de las personas tiene que estar dirigida a un fin, hacia realizarnos a nosotros/as  o hacia  realizar algo no sólo para nosotros sino sabiendo que también pertenece a los demás. Cuando parece que ya no vale la pena, que no compensa, necesitamos recordarlo y proyectarnos » hacia ese ideal, hacia lo que realmente queremos y sabemos que podemos conseguir o en lo que queremos convertirnos.

Mientras tanto para no morir en el intento:

  1. Cuídate. Estamos trabajando. Todos/as. Necesitamos cargar las pilas. Piensa en lo que bebes, lo que comes, lo que descansas y lo que te hace sentir bien porque de todo eso depende la energía que te hace moverte
  2. Organízate. Pero de la forma más realista y exacta posible. Ten disciplina , establece objetivos intermedios que sepas que puedes cumplir. Comprométete.
  3. Prémiate por tus pequeños logros, ya sea una llamada para una entrevista, un nuevo contacto, un día sin fumar o un examen aprobado. También te lo mereces.
  4. Rodéate de personas que te apoyen, aunque no comprendan muy bien  tu proyecto . Busca también personas en tu situación pero no sólo  para compartir cuánto os cuesta sino para intercambiar  información  y ayudaros mutuamente.
  5. Disfruta del camino. Independientemente de que lo consigas o no, lo trabajado ya es un mérito y un enriquecimiento . Tu aprendizaje  y tu constancia ya merecen reconocimiento. Y estoy segura de que muchas personas de tu alrededor también lo valoran y te admiran por ello. Recuerda que lo justo no es premiar los resultados, sino los esfuerzos.

Y ahora continúa. Con la cabeza alta, con ilusión y con esperanza. Si tienes que detenerte un poco para orientarte mejor y tomar aliento, hazlo, no pasa nada. Pero no te salgas del camino, cada vez estás más cerca.

Ayer hablaba con un amigo que está en época de exámenes . Me comentaba: «es que trabajo mejor bajo presión». 

Realmente no siempre el estrés es negativo para el rendimiento o para la salud. El estrés agudo, o eutrés activa al organismo para dar una respuesta ante una demanda del ambiente , es el que experimentamos cuando sabemos que están tenemos una carga de trabajo más alta de lo habitual , necesitamos afrontar un cambio ( en la dieta, en la forma de trabajar) o estamos en una situación de peligro. En nuestro cuerpo se disparan hormonas que dan la señal  a los músculos para respondan rápida y enérgicamente , y al  corazón para que bombee más sangre. Además nuestras defensas naturales también aumentan , lo cual hace que las heridas cicatricen más rápido y que seamos más resistentes a virus e infecciones (ahora pienso que esto concretamente les venía muy bien a los soldados en las  guerras y batallas en condiciones precarias… ) Si bien es más fácil que empeoremos en cuanto a alergias y asma.800px-Battle_of_Churubusco2

Eso sí, si le pedimos un sobreesfuerzo así al cuerpo de manera continuada es posible que se agote, y que ya no esté tan fino para impulsarnos y para protegernos. Entonces aparecen los problemas cardiovasculares, la depresión y el cáncer. Personas que se someten al estrés de cuidar principalmente de otras con una enfermedad crónica como el Alzheimer pueden sufrir este tipo de estrés crónico.

Algo parecido ocurre cuando nos enfrentamos de forma muy frecuente a pequeños contratiempos o problemas de la vida cotidiana, cuando reaccionamos de forma muy intensa ante estas situaciones y/o nos encontramos en un estado de alerta continua, estamos impacientes e irascibles. Pensemos en el tráfico, los sucesos inesperados, las prisas, las discusiones frecuentes con personas con las que convivimos ,… al final el estrés diario  se acaba notando en el estómago ( colon irritable, trastornos gastrointestinales,..).

El estrés diario puede  acabar  siendo el más grave porque le prestamos menos atención. Para reducirlo en lo posible:

– Buscar un hueco para hacer ejercicio físico una o dos veces en semana porque esto ayuda a que reaccionemos de forma más moderada ante situaciones estresantes.

– Respirar profundamente. Especialmente antes de enfrentarnos a resolver un problema

– Pensar en si realmente todo lo tenemos que hacer nosotros o en si podemos delegar, pedir ayuda,… Una buena y realista planificación del tiempo también ayuda.

– Mantener sexo de calidad, satisfactorio.

– Reservar tiempo para hacer cosas que nos hagan sentir bien, pasar tiempo con los/as amigos/as, pasar tiempo de forma frívola relaja mucho.

 

Muchos consejos ya los conocerán. La clave está en diferenciar cuándo puedo aprovecharme de mi estrés y cuándo se está convirtiendo en un problema.

Ayer hice un pequeño juego con un grupo de personas: mientras debatíamos sobre un tema, uno de nosotros/as mantenía una brazo levantado sujetando un vaso de agua. Le di instrucciones a esa persona de que no bajara el brazo hasta que se le indicara. Tod@s seguimos hablando, testigos del esfuerzo de esta persona, que nadie más hacía.

El debate se extendió y tras unos minutos vi que la persona «bandera» había bajado el brazo. «Ya no podía más…», se justificó.brazo

Ante esta demanda de mantener un sobreesfuerzo durante un tiempo indeterminado las personas pueden responder de varias formas:

  1. Como en este caso, «mantienen el tipo» hasta llegar a un límite, hasta que ya no pueden más . Tienen muchas dudas sobre la importancia de lo que están haciendo y se sienten algo ridículos. Cuando bajan el brazo están enfadados y piensan que han perdido el tiempo.
  2.  No van a contradecir la orden, así que soportan el dolor lo que haga falta. Cuando por fin pueden descansar el dolor aún así se mantiene en el tiempo, no se recuperan espontáneamente. También puede que se quejen del esfuerzo que se han visto obligados a hacer por el bien del grupo.
  3.  Bajan el brazo rápidamente porque no están dispuestos a realizar un esfuerzo innecesario por un estúpido juego. No están dispuestos a sacrificarse , quizá porque no se sienten implicados ni motivados para la tarea, así que invierten el esfuerzo mínimo.

El sacrificio moderado cultiva el espíritu, y en muchos momentos tendremos que movilizar recursos y hacer esfuerzos importantes para conseguir las metas con las que nos hemos comprometido o superar situaciones adversas, ahí está la resiliencia o resistencia de las personas. Si no actuaremos como  los individuos del tercer grupo.

Sin embargo, cuando mantenemos un sobreesfuerzo prolongado más allá de nuestros límites, ya sea sobrecargándonos de trabajo, manteniéndonos dentro de un conflicto, o luchando contra algo que está fuera de nuestro control,  el organismo comienza a agotarse y se enferma. ¿Por qué unas personas llegan a esto y otras no? Dependerá de nuestros valores  de respeto a las normas, la obediencia, del nivel de valoración de las propias necesidades frente a las de los demás y de las creencias acerca de pedir ayuda, decir que no, o de la imagen que queremos dar a los otros. También entran en juego la necesidad de aprobación o el miedo al rechazo. En cualquier caso, en parte somos responsables de nuestro propio estrés lo cual también significa que podemos hacer algo (flexibilizando nuestras actitudes, cambiando nuestra forma de percibir el mundo, replanteando necesidades, sobre todo tomando conciencia de qué estamos experimentando…)  para evitar sentirnos mal. Nosotros/as  decidimos si el esfuerzo vale o no la pena.

 

Hace poco hablaba con mi cuñado sobre la Semana Santa y los ritos relacionados con la Penitencia, algunos más sufridos que otros. Hoy 800px-Penitentes_salamancaen día sólo en algunos municipios podemos ver personas flagelándose por la calle en procesión y como celebración de una tradición.

Sin embargo, si nos fijamos un poco más hay una tendencia en las personas, quizá en unas más que en otras para buscar el   sufrimiento, como  si a lo largo de todo el año tuviésemos la «obligación» de hacer este pago  por ser nosotros/as mismos/as o por intentar ser felices. Me vienen a la cabeza las sguientes maneras:

  • Repetirnos  a nosotros/as mismos/as que somos  culpables , de algo o de todo ,hasta convencernos  de que lo somos realmente . Con respecto a esto yo prefiero el concepto de «responsabilidad» al de culpa ,  ya que éste último implica un juicio moral. Y una cosa es reconocer nuestro papel en los acontecimientos y otra cosa es hundir nuestra autoestima. También cuando nos hacemos responsables de los problemas de los demás estamos reconociendo mayor influencia sobre la vida de éstos/as del que probablemente tenemos realmente.
  •  Lamentarnos  hasta la eternidad por nuestros  errores . Los errores forman parte de la vida y de la experiencia. Como bien dice el dicho , quien tiene boca se equivoca ; es normal cierto malestar porque a todos nos gusta hacer bien las cosas pero como seres humanos tenemos una capacidad limitada para prestar atención a muchas cosas a la vez , por lo que en algún momento tiene que pasar que se nos olvide algo, o que digamos una frase desafortunada en el momento inapropiado,… Lo importante es reconocerlo , si hace falta también ante los demás e identificar qué nos gustaría cambiar para que no vuelva a suceder o para funcionar mejor. Y punto.
  • Recordanos con frecuencia todo aquello que debería hacer, sentir, demostrar, querer y poseer…. Los debería ( tendría que,etc…) son auténticos tiranos : nos hacen juzgar continuamente a los demás y además nos juzgamos a nosotros/as mismos/as duramente. A veces inlcuso nos imponen lo que deberíamos sentir, cuando no hay nada más espontáneo que los sentimientos. Y lo «mejor » de todo es que no sabemos quién dicta los «debería», quién dice que los jóvenes deberían ser respetuosos o que yo debería cambiarme el suéter todos los días. Podemos elegir hacer aquello que nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás: si me cambio de ropa es porque noto que me gusta estar limpio/a ,no porque sienta que «deba»  hacerlo.

 

Como estos hay muchos ejemplos más : está el hábito de recordar con mayor frecuencia e intensidad los momentos tristes que los felices, adelantarnos a los malos pensamientos de los demás sobre nosotros/as, anticiparnos a reaccionar ante consecuencias nefastas que aún no han ocurrido,…

Esto nos ocurre a todos/as, no es necesario ser personas neuróticas. Sí es verdad que nuestras penitencias mentales son muchas veces las que nos conducen a sentirnos ansiosos/as , deprimidos/as e irritables . Y las emociones negativas en exceso , al igual que las grasas, la contaminación o la falta de sueño, acaban deteriorando la salud.

Les recomiendo el libro El Arte de Amargarse la Vida,  de Paul Watzlawick. Va en la línea de esta de idea. Ayuda  a encontrarse de forma divertida o incluso a reírse de uno/a mismo/a, importante para luchar contra las malas costumbres mentales.

Que disfruten si los tienen y como mejor sepan  de estos días de descanso.