Hoy , por decirlo de alguna forma, me ha tocado a mí. Esta mañana he ido a una entrevista de trabajo para que me pregunten , después de si tengo hijos, a qué se dedica mi pareja. La pregunta procede de El Director  , dueño y señor de la empresa , que sólo me desvela sus apellidos. Sin ningún rubor y sin querer explicarme por qué esa información es importante para evaluar mi candidatura.Discriminación_laboral_a_las_mujeres

Mi pregunta es : ¿Para quién sería el puesto: para mi  pareja o para mi? No  fue esto lo que contesté, lo cual fue una pena, pero no se me ocurrió en ese momento. Otra pregunta que tengo es si le hubiesen hecho la misma pregunta a un candidato varón.

Un amigo, que sabe bien de estas cosas, me dice que posiblemente detrás de esa pregunta está la esperanza por parte de la empresa de que mi pareja sea bastante solvente económicamente. De esta manera, yo estaría dispuesta a aceptar un salario inferior al que me corresponde por jornada, responsabilidades y titulación , porque , al fin y al cabo , mi sueldo sería un complemento para la economía familiar. ¿Retorcido?Quizá.  ¿Tiene sentido?Probablemente sí.

Mi sorpresa al comprobar que son éstas las empresas que sobreviven : patriarcales, centralizadas y autoritarias. ¿A costa de qué? De desangrar emocionalmente a personas con talento, como auténticos vampiros. Todo bajo el poder que da el miedo, porque con la crisis que hay, a ver dónde encuentras otro trabajo como éste. Y porque si tú lo rechazas, otro/a vendrá a cogerlo en las mismas condiciones . Nadie es imprescindible, de hecho parece que somos tan sustituibles como una ficha de parchís :O

Hoy he sentido en mis carnes el hachazo de la desigualdad. Puedo decirles que no es una sensación agradable, y que en situaciones como ésta es cuando comprobamos cuánto queda por cambiar…