Me gustaría que vieran este vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=NbY7af01TL8      🙂

El niño no consigue su objetivo hasta que recibe el apoyo de su grupo. Lo intenta. Una y otra vez, lucha. Y aunque siempre fracasa sus compañeros creen en él y se lo transmiten.fracaso

En el trabajo, por ejemplo, ¿ es ésta  la cultura que estamos promoviendo, la de apoyar a nuestros compañeros cuando éstos tienen dificultades o miramos hacia otro lado porque ése es su problema? » El/la  pobre… Me parece que no vale para esto…», » aquí hace falta una persona más rápida/resolutiva/espabilada/etc… » Solemos oír.

El volumen de trabajo tampoco ayuda a que podamos permitirnos dedicarle a otra persona el tiempo que necesita , aplazando nuestras propias tareas,  sin que esto nos atrase de forma importante.

Incluso a veces queremos alejarnos de las personas que han fracasado , porque oíamos que para triunfar tienes que rodearte de personas brillantes, de modelos de éxito.

El miedo al fracaso o al error  en mi opinión se alimenta no sólo de las consecuencias negativas que podamos anticipar, (por ejemplo económicas  si nos embarcamos en un negocio) , sino también del gran golpe que puede suponer para nuestra autoestima. Y esto porque sabemos que el fracaso está mal visto, es algo negativo y se relaciona directamente conmigo y no con mis circunstancias o las del entorno.

Si pasas por delante de ese negocio y ves un cartel de SE TRASPASA enseguida piensas que no era buena zona, era un proyecto muy ambicioso o el sitio no era bueno. Fracasó porque se tomaron malas decisiones, porque fueron demasiado atrevidos, todo fue resposabilidad de alguien. No fue mala suerte ni la crisis y tal,…

El problema del miedo al fracaso es el miedo a la acción. No intentamos nada, por si no sale bien. Parece que siempre hay algo que perder, que no vale la pena acercarme a esa persona,  no sea que se vaya a reír de mí. Y el riesgo de que ocurra algo tan terrible para mí merece que pierda la oportunidad de que nos riamos  mucho juntos… 😉

Tenemos miedo a fracasar porque parece que el fracaso será un lastre emocional del que no nos libraremos nunca: no habré fracasado, sino que seré un/a  fracasado/a. Por tanto cualquier otro proyecto que comience también fracasará, sobregeneralizando y condenándonos a una continua profecía autocumplida.

Quizá sea el momento de aprender de otras culturas para ver el fracaso como parte un proceso, no como un resultado en sí mismo. Porque no se acaba aquí, sino que daremos otros pasos  cada vez más sólidos gracias al aprendizaje de los pasos anteriores, aunque fallidos. Y gracias a la ayuda y la confianza de los otros y a sus pasos fallidos, como el niño de la exhibición.

Buenas noches. Y buena semana 🙂

 

Hace poco hablaba con una amiga sobre su trabajo. Ella dice que allí está bien, pero lo de siempre, con mucho trabajo, y hay poca gente…  se encoge de hombros y resopla , y mira hacia abajo.

Cada vez escucho con mayor frecuencia  frases  similares. En una época en la que hay que ser competitivos, innovadores y excelentes ( no basta con ser «buenos» ) en el mundo de la empresa, sus empleados también deben serlo. Pero todos no ganan la mismo ( en el sentido extenso de «ganar») .

La intención manifiesta desde un principio muchas veces no es contar con personal inferior a las necesidades, sino que existe una coyuntura que inicialmente lo justifica: «estamos comenzando el proyecto, según vayamos viendo incorporamos a más gente..», o bien la persona sustituta a una baja tarda en incorporarse.

El resultado en cuanto a liquidar volumen de trabajo es el mismo : las personas, responsables de su puesto o temerosas de perderlo, asumen la carga extra de trabajo y el trabajo «sale». O sea que a corto plazo no perdemos nada. El problema viene a largo plazo, cuando ya no se puede ir escapando y empieza a notarse el deterioro de la calidad y el desgaste del personal, que comete más errores e inevitablemente es menos eficiente. Y también  llegan las bajas ( siempre por problemas musculares, digestivos, pocas veces se trata de estrés …).pelota

A veces el problema no sólo es cuantitativo sino también cualitativo: las funciones de cada persona no están bien diferenciadas, las órdenes son confusas o cambian constantemente, y los recursos (instalaciones, medios,..) no son los adecuados para la actividad que se desarrolla. Esto también acaba generando tensiones entre compañeros/as y una  pérdida importante de tiempo.

Lo más grave es que esta situación se está normalizando; es rara la empresa cuyos/as empleados no se quejan de sentirse sobrepasados. Y aceptan esta situación, porque entienden que son ellos/as los que tienen que dar la talla.

¿Estamos creando una nueva  cultura, la de producir o lograr más con menos recursos o personas, es decir el «menos para más»? Ahí lo dejo. Es de estas cosas en las que no sé realmente si podemos cambiar algo, pero al menos… que nos demos cuenta.

Buenas noches y mucho ánimo a esos menos , que son más de lo que piensan 🙂

Hace poco me hablaban del caso de una familia. Esta familia sufría porque el hijo mediano, llamémosle Iván, arrastraba un preocupante fracaso escolar desde hacía un par de años, antes de comenzar bachillerato. No se tomaba en serio de lo de estudiar, dejaba todo para el último día, tampoco se decidía a tomar otra rama formativa.. aunque eso sí, para todo tenía excusa;)

Sus padres preocupados hablaron con un terapeuta familiar a ver si alguien externo a la casa, con un enfoque distinto podía llegar a él para que comprendiese la gravedad de la situación y la necesidad de comprometerse con unos estudios. Al conocer el mapa familiar mi compañero prefirió antes que  intervenir, contar con la mediación de otro miembro de la familia, como co-terapeuta o similar: el hermano mayor (“Pedro”).fishing-net-387819_640

Pedro le lleva apenas dos años a Iván, estudia en la Universidad y vive de forma independiente. Pedro e Iván han tenido rachas de llevarse mal, otras un poco mejor. Lo que no hay duda es que Iván siempre mostró una lealtad y admiración completa hacia su hermano. Y con la madurez y la distancia los conflictos entre hermanos se recolocan. No sé muy bien cómo lo hicieron exactamente, si hablaron con Pedro, qué le dijeron, imagino que generaron el contexto adecuado para que  fluyera la confianza que hay entre ambos. De alguna manera, esto funcionó. No es que Iván diera su brazo a torcer inmediatamente, pero estuvo pensativo y cambió algunas actitudes, se le vio  más responsable.

A veces la mejor intervención en nuestro entorno es no intervenir, tanto en lo profesional como en lo personal. Una gran decisión puede ser elegir quién es la persona más accesible e influyente  para quien necesita ayuda y delegar  en él/ella, eso sí, sin que sienta la presión de ser el/la responsable del cambio de otra persona ni sentir el peso de las expectativas de los demás.

Pedro, sin llegar a formar parte del mundo adulto que nada sabe del de los adolescentes, acumula la ventaja vital suficiente como para que su hermano pequeño lo perciba como ejemplo a seguir y este modelado se ha reforzado a lo largo de los años. Unido a la complicidad de compartir y  “enfrentarse” juntos a las exigencias de los padres. Es muy difícil que escuchemos los consejos de alguien con quien no nos identificamos o no tenemos nada en común.

Tanto en una familia como en un equipo de trabajo, para avanzar tendremos que apoyarnos en nuestra red . Esto significa :

  1. Conocer bien qué pueden aportar los/as que nos rodean
  2. Hacer un ejercicio de humildad,
  3. Dejar los egos a un lado
  4. Aprender a delegar.

 

Lo importante es que se produzcan los cambios. No tenemos que ser nosotros/as los protagonistas de todos.