Hace poco hablaba con un amigo sobre cuáles son las mejores formas de demostrar y compartir afecto con los demás. Me decía que transmitimos verdadero afecto cuando somos capaces de entregar toda nuestra atención en un momento determinado a la otra persona. Algo aparentemente tan sencillo pero que cuando nos ponemos es más complicado. No sólo por los distractores externos ( móviles, wasap, ruidos, interrupciones,..) sino también por todo lo que está ocurriendo en nuestra cabeza, aquellas preocupaciones, tareas que tenemos pendientes o pensamientos que aparecen sin que sepamos por qué.800px-Conversation_at_Wikimania_2010_1

Sin embargo intenten recordar cómo se sienten ustedes cuando alguien les escucha con plena  atención, y responde como si no existiera nada más en ese momento, estando presente, aquí y contigo.  Como dice Thich Nhat Hanh, al hablar de El  Verdadero Amor » cuando amas a alguien quieres hacerle feliz(. ..)quizás le compremos  algo, le cocinemos  algo sabroso, o le escribamos un poema .. pero la cosa más preciosa que puedes  regalarle  a la persona que amas no es algo que puedas comprar con dinero,  es tu verdadera presencia (…)¿Cómo puedes amar si no estás ahí?»

Pero no podemos estar con los demás si no sabemos estar con nosotros mismos, en conexión con lo que sentimos, con lo que nos ocurre, con nuestra propia respiración. Y es cuestión de entrenamiento, de cambiar hábitos mentales y reeducar nuestro cerebro.

Intenta centrarte en cada cosa que haces ( reduce la atención «multitarea»), disfruta plenamente de cada sorbo o bocado, concéntrate de vez en cuando en cómo respiras,y «chequea» de vez en cuando  qué sentimientos predominan en ti y qué quieres hacer con ellos.

De dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro: cuando consigues estar más presente no sólo lo notas tú. De la misma forma que cuando cambia tu relación contigo mismo/a también cambia tu relación con los demás.